Rajoy se niega a hablar de «recortes» y receta «patriotismo» contra la crisis

El candidato del PP rechaza «lecciones» del PSOE, que «no ha sabido gestionar el dinero que le han dado los contribuyentes»

ANTONIO MONTILLASEVILLA.

Palmas y cánticos propios de un partido de fútbol para arropar a Mariano Rajoy en Sevilla, una provincia donde el PSOE dobló al PP en número de escaños (ocho a cuatro) en las elecciones generales de 2008. El domingo, según el candidato popular, su partido será el más votado.

El líder del PP ya advirtió en el mitin que ofreció por la mañana en Badajoz de que «no quería hablar de recortes», sino de creación de empleo. Una promesa que también cumplió ante los 7.000 sevillanos que le aclamaron como «presidente». En su afán de «no mentir ni engañar a la gente», dejó claro que para sacar a España se necesitará «coraje y determinación», pero sobre todo «mucho patriotismo».

Rajoy mandó a Europa su habitual mensaje de que cumplirá con los objetivos de déficit y con todos los deberes que sean necesarios, porque España «no se va a ir nunca del euro». Todos los analistas, y destacados dirigentes de su partido como María Dolores de Cospedal y Esperanza Aguirre, entienden que sólo podrá llegar al 4,4% de déficit en 2012 metiendo la tijera en el estado del bienestar. Temen, incluso, que Rajoy se encontrará a las primeras de cambio con una importante respuesta social en las calles.

El propio presidente del PP ha puesto el acento en que reducirá todas las partidas presupuestarias menos en educación, sanidad y prestaciones por jubilación. Javier Arenas, presidente del PP andaluz, introdujo una variante en el acto de Sevilla, al agradecer a Rajoy que haya decidido que «nos sacrifiquemos todos menos a las personas mayores, a los que van a subir las pensiones». Cristóbal Montoro, 'número uno' al Congreso por Sevilla y responsable del área económica del PP, negó por su parte que Rajoy tenga en cartera un programa de recortes, ni siquiera de ajustes. Lo calificó sencillamente de «reformas».

La proclama patriótica del aspirante popular a La Moncloa incluye un aviso a sus propios fieles. Agradeció «lo mucho» que le debe a su partido, pero enfatizó que él estará «a las órdenes de todos los españoles y defendiendo única y exclusivamente el interés general».

No a las cuotas territoriales

Rajoy mantuvo su hermetismo en relación a la composición de su Gobierno si gana las elecciones. El candidato conservador prometió que sus ministros «podrán ser feos o guapos» pero serán gente que «sepa de lo que habla» y «no una panda de chistosos», en lo que pareció una alusión a los actuales miembros del Consejo de Ministros. Se comprometió además a poner fin a las denominadas «cuotas territoriales» en los gobiernos, una norma no escrita que cumplieron a rajatabla Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. Los hombres y mujeres que sean nombrados ministros lo serán «en función de su competencia y no porque haya nacido en Madrid, Pontevedra o Badalona», aseveró.

En ninguna de sus dos alocuciones, ni en Sevilla ni antes en Badajoz, se refirió de manera explícita a la prima de riesgo española, que se situó ayer en zona de máximo riesgo, pero reiteró que solo un «enorme caudal de apoyos» al cambio político que promulga el PP «devolverá» la confianza internacional en España.

El candidato del PP sí profundizó en el «gran debate de los recortes y las políticas sociales», en referencia a las advertencias que el PSOE viene realizando sobre el programa oculto de los populares. «Volvemos a lo de siempre -criticó Rajoy-, al miedo, pero eso hoy ya nadie se lo cree». El aspirante popular quiso arrimar el ascua a su sardina. «La mejor garantía para blindar las políticas sociales es la creación de empleo», zanjó. A los socialistas le dio otro toque de atención: «No aceptamos ninguna lección de quienes no han sabido gestionar el dinero que les han dado los contribuyentes».

El presidente del PP tuvo que lidiar con un espontáneo en Badajoz que le puso en un compromiso al gritarle desde la primera fila: «¡Estamos embargados!». Rajoy titubeó, pero respondió: «Embargados estamos ahí, pero saldremos adelante». Al mirar a su interlocutor se dio cuenta que era una persona de avanzada edad que estaba sentada en el suelo. El líder del PP interrumpió su discurso, bajo del atril y le hizo un gesto cariñoso.

Rajoy no se cansa de mandar el mismo telegrama. No quiere que la UE dé «órdenes y nos coloque en el pelotón de los torpes». Recordó que España es un gran país, «el cuarto en importancia de toda la zona euro».

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