Eficacia, eficiencia, ajustes, responsabilidad, austeridad... En plena tormenta financiera, es amplia y variopinta la retahíla de términos utilizados por las instituciones para justificar los inevitables recortes que están a la vuelta de la esquina. Toca «priorizar en el gasto», como reiteró ayer en las Juntas el diputado general, y en el capítulo de prescindibles, hay organismos o partidas que tienen casi todas las de perder. Una de ellas se refiere al campo de golf de Izki, un complejo integrado por los recintos de Urturi y Lagrán que no termina de desarrollar todo su potencial, que cuesta a las arcas forales medio millón de euros anuales, y acumula déficits ejercicio tras ejercicio.
Sin este dinero público, el complejo se vería abocado a colgar el cartel de 'cerrado' ya que los 25.000 usuarios anuales registrados -según cifras oficiales- no dan por sí solos para su mantenimiento. ¿Qué hacer? La disyuntiva que ahora se le plantea al Gobierno de Javier de Andrés es complicada. Sobre todo por la dificultad de vender los «obligados» recortes que se incorporarán en el próximo presupuesto mientras en paralelo, se destinan algo más de 500.000 euros para sufragar un campo de golf a través de la sociedad pública Naturgolf, desde hace unas semanas gestionada desde el ente foral Álava Agencia de Desarrollo tras la reestructuración realizada por el PP.
Proyectos frustrados
«No puede ser que con fondos públicos se financie el déficit que se genera. Vamos a darnos un tiempo para ver si aumentamos el número de abonados. Si no, habrá que pensar que los socios se involucren económicamente en el proyecto», declaró el diputado de Administración Foral, Luis Viana, en una entrevista concedida a EL CORREO.
Toca tirar de imaginación para buscar recursos económicos extraordinarios. El anterior Ejecutivo liderado por Xabier Agirre ya intentó impulsar aquí y de la mano de la Federación Vasca de Golf «un centro de alto rendimiento» para poder celebrar concentraciones o pruebas deportivas. Los meses han pasado y la fuerza de los acontecimientos han hecho que el proyecto quede relegado al cajón.