La convocatoria lanzada por la mayoría sindical del metro de Bilbao para realizar una huelga entre las 9.30 y las 12.30 del próximo viernes, día 11, esta vez por la contratación de doce personas, constituye una vuelta de tuerca del inacabable clima de conflicto que se ha instalado en esa empresa pública, con su insoportable carga de molestias para los usuarios. Es ineludible referirse al aumento de esa conflictividad desde que, como consecuencia del cambio en el Gobierno vasco, varió la relación de fuerzas en el Consorcio de Transportes de Bizkaia -organismo que gestiona el servicio-, lo que dio origen a un cambio en la dirección de la compañía. En todo caso resulta reprochable la inflexibilidad de los sindicatos para defender sus reividicaciones. La plantilla del suburbano tiene pleno derecho a exigir una organización correcta de sus tareas, con la dotación de personal adecuada y su justa remuneración. Pero debe comprender que sus exigencias han de acompasarse con una situación general que obliga a las administraciones públicas a ajustar al máximo gastos e inversiones y eso afecta también a los servicios como el metro. En esta coyuntura, y prácticamente en cualquier otra aunque fuera más favorable, resulta un abuso hacer otra vez de la población un rehén y condenarla a una continua alteración del servicio, en horas y días en que este resulta esencial para el normal desarrollo de la vida ciudadana. Quienes el viernes se vieran afectados por la huelga, si esta llegara por fin a tener lugar, serían las verdaderas víctimas de un conflicto con el que nada tienen que ver. Los sindicatos están obligados a hacer un ejercicio de responsabilidad para evitar el atropello; y la empresa, a escuchar sus demandas con predisposición al entendimiento. Pero si eso no fuera así, es deber del Gobierno vasco establecer unos servicios mínimos que, sin menoscabar los derechos de los empleados del tren, garanticen los de sus usuarios. Y sería deseable la búsqueda de una mediación que pueda ser aceptada por las dos partes. La actual situación es insostenible.