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«Les chocaba que cambiase España por Escocia»

María Acevedo | Recepcionista en un hotel de 4 estrellas en Reino Unido

«Les chocaba que cambiase España por Escocia»

Esta vitoriana se fue de Erasmus a Glasgow y cuatro años después vive en Londres, junto a su novio griego

06.11.11 - 02:13 -
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Se disculpa porque tiene el castellano algo oxidado. Al menos eso dice María Acevedo. Pero se le entiende a la perfección, pese a que «solo hablo español con mis padres». Para todo lo demás en inglés, incluso con su pareja. De hecho, esta vitoriana trabaja en la recepción de un hotel de cuatro estrellas en Londres, Base2Stay, y cuando está con algún turista español se le olvida su idioma natal y se lanza a hablarle en inglés. Y es que lleva casi cuatro años fuera de casa, viviendo una aventura en Reino Unido. Se fue de Erasmus tres meses a Glasgow en 2008 y se quedó a residir en el norte de Europa.
Desde muy joven tuvo claro que quería vivir en el extranjero. La oportunidad le llegó más tarde de lo que ella hubiera deseado. Estudió la Diplomatura de Turismo en Logroño y después completó su currículo con un Grado Superior en Administración y Finanzas. A raíz de esta última formación le surgió la posibilidad de irse de Erasmus. «Me dijeron que me iba a Dinamarca. Estaba muy contenta con mi destino, pero una semana antes de marcharme mi profesor me anunció que me iba a Glasgow. Yo le respondí: '¿Dónde está?'».
Se fue con un grupo y todo organizado: vuelos, alojamiento, prácticas... Pero al aterrizar en Escocia ella y sus compañeros comprendieron que no resultaría todo tan fácil. «Nos vinieron a recoger y cuando nos dijeron la primera frase nos miramos todos extrañados. Los escoceses tienen un acento que no se les entiende nada».
Aún recuerda sus primeras compras en el supermercado. «Les preguntabas en inglés dónde estaba el azúcar y se reían porque no comprendían lo que querías decir. No lo pronunciábamos bien. Si entiendes el escocés entiendes el inglés de cualquier parte del mundo», sentencia. A pesar de estas vicisitudes lingüísticas, Acevedo se quedó prendada de Glasgow. Hasta tal punto que no dudó un segundo en aceptar la oferta de prolongar su estancia un año más en la ciudad para hacer un curso de marketing.
Su aventura en Escocia la estrujó al máximo. Y aunque su adaptación fue rápida, había algunos aspectos de su cultura que le sorprendían. «Trabajaba en el departamento de Recursos Humanos de un 'college' y les preguntaba a mis compañeros si tenían cocina en casa porque comen muy mal. Su comida diaria era un sandwich, una bolsa de patatas fritas y una manzana. Y no van a casa a la hora de la comida, se quedan en la oficina».
La hora del té
Si hay algo que los escoceses no perdonan es la hora del té. «Son muy rutinarios. A las diez de la mañana se juntaban los compañeros del trabajo en una mesa para tomar el té y un sandwich con plátano machacado, que es muy típico de Escocia».
Al margen de la cocina británica, otro aspecto que desalentaba un poco a esta vitoriana era la falta de luz. «Un amigo te llamaba a las tres de la tarde para tomar un café y a esa hora el cielo estaba totalmente negro. Me encontraba más cansada porque allí toda va despacio». De ahí que los escoceses tengan predilección por España y que no comprendan por qué «una española estaba viviendo en su país. Les chocaba que cambiase». Pero para Acevedo, Escocia es uno de sus países estrella. Ha viajado por muchos otros, pero no cambia el paisaje de este rincón de Reino Unido.
La naturaleza, la montaña y el verdor embriagaron a María Acevedo, pero si tiene que agradecer algo a Glasgow es el haber conocido a su actual pareja, un griego que estaba en esta ciudad cursando un máster. Ambos se comunican en inglés, así que a la hora de seleccionar un destino optaron por uno de habla inglesa y cercano a sus países de procedencia. La elección fue Londres, donde llegaron «sin trabajo» hace más o menos un año y medio.
Buscar empleo
La búsqueda de un empleo resultó lo más duro de su nueva vida. «Fue terrible. Al principio te agarras a lo que puedes, así que estuve los seis primeros meses trabajando en Zara. Todo español recién llegado a Londres echa currículo en esta compañía». La estabilidad le llegó al medio año, cuando entró a formar parte del equipo del hotel Base2Stay, donde trabaja en la recepción y, a día de hoy, se está formando para manager. «Aquí es más fácil y más rápido ascender en tu puesto que en España, pero el proceso de contratación es más complicado. Tienes que estudiar antes de ir a una entrevista porque se exige mucho».
Nada tiene que ver ir a Londres de fin de semana o vacaciones, que residir en esta gran ciudad. «Si logras vivir aquí, puedes hacerlo en cualquier parte del mundo. Es duro salir adelante porque, por ejemplo, el sector de la hostería es el peor pagado en Reino Unido. Y si tu sueldo no va en consonancia con el nivel de vida londinense, todo se hace muy cuesta arriba. Londres es una ciudad cara. Hay que pagar por todo, nada es gratis». Hasta por utilizar el coche en el centro hay que desembolsar dinero.
Por ésta y otras razones, Acevedo no se ve en el futuro en Londres, pero tampoco en Euskadi. «Echo mucho de menos Vitoria, pero no me veo viviendo de nuevo allí. A mi novio y a mí nos gustaría cruzar el 'charco' para la derecha o para la izquierda. Puede haber algún proyecto en Nueva York, nos atrae el Brasil emergente y Tailandia nos pareció un país fácil para los negocios... La verdad es que, hoy por hoy, no nos cerramos ninguna puerta».
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A María nunca le han asustado los desafíos. Se fue a Londres sin ni siquiera tener trabajo. :: EL CORREO
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