La Ley Vasca de Juventud superará las políticas tradicionales centradas en el ocio y el tiempo libre de los jóvenes para establecer mecanismos dirigidos a lograr su emancipación y acciones destinadas a atender sus problemas en ámbitos como la salud, el empleo o la formación personal. La consejera de Cultura, Blanca Urgell, y el director de Juventud, Natxo Rodríguez, presentaron ayer la futura normativa, que en la actualidad está en tramitación en el Parlamento vasco y que previsiblemente puede estar aprobada en marzo del próximo año.
Según detalló Urgell, Euskadi es la última autonomía en disponer de una ley de estas características. A su juicio, se trata de un «buen proyecto» que ha contado para su elaboración con la participación de los propios jóvenes, por lo que espera poder contar con los apoyos parlamentarios suficientes para que salga adelante en los próximos meses.
La futura ley define a la persona joven como aquella con edades entre los 12 y 30 años, «sin que suponga un límite ni por arriba ni por abajo» en determinadas materias, como por ejemplo la vivienda, y más si se tiene en cuenta las dificultades actuales para que los hijos puedan abandonar el domicilio familiar e independizarse. Por ello, el texto tiene como objetivos facilitar la autonomía de la juventud y eliminar duplicidades entre las distintas administraciones.
La normativa se divide en seis grandes apartados, en los que se establecen desde los principios que deben guiar la política de juventud de las administraciones, hasta la distribución de competencias y la participación de este colectivo. En este sentido, Urgell precisó que la ley recoge las funciones establecidas desde 1986, donde se establece que el Consejo de la Juventud es el mayor órgano de representación e interlocutor del gobierno. «Esto no va a cambiar en absoluto», destacó. Otro apartado de la ley recoge la organización administrativa para dar cumplimiento a los objetivos y el último hace referencia a la inspección y al régimen sancionador. «Este proyecto trata, por fin, después de oportunidades anteriores que no han conseguido llegar a buen puerto, de que la juventud cuente en Euskadi con una ley que responda a sus expectativas y necesidades», incidió la consejera de Cultura.