El Gobierno municipal de Ondarroa (Bildu) ha comenzado a revisar los contratos y las adjudicaciones del Ayuntamiento con el fin de abaratar costes. Uno de los primeros servicios afectados ha sido el del mantenimiento de los ascensores públicos que pasará de un gasto anual ligeramente superior a los 95.000 euros a cerca de 38.000. «El ahorro de 57.000 euros no reducirá la calidad del servicio ni los requisitos que tiene que cumplir la empresa que se encargará del trabajo. La diferencia está en la manera de proceder a la contratación», detalló la responsable del área de Urbanismo, Iera Larrinaga.
La junta gestora que presidió el PNV en la anterior legislatura encargó el cuidado de la docena de elevadores públicos a diferentes compañías. «Como son empresas distintas, su mantenimiento también», añadió Larrinaga. Ante esta situación, el Consistorio optó por convocar un nuevo concurso que recibió cuatro propuestas. Una quedó fuera al incumplir los requisitos exigidos. «La mesa de contratación valoró el resto de las ofertas que fueron presentadas por Thyssen Kruup, Izaren y Orona, empresa que resultó seleccionada», explicó la responsable de ese departamento.
«Se trata de un claro ejemplo de la 'excelente gestión' que llevó a cabo la gestora», manifestó la primera edil, Argia Ituarte. De hecho, los responsables del Ayuntamiento han denunciado las importantes pérdidas económicas que genera en las arcas municipales la «pésima política de contratación de los últimos años», recalcó Ituarte.
Entre los distintos servicios incluidos en esa lista destaca el del transporte público de viajeros. «Han adjudicado el urbano a una empresa hasta 2019 sin posibilidad de revisarlo, por lo que el Consistorio queda completamente maniatado», indicó Ituarte. El plazo de rescisión de ese contrato además obligará a la coalición abertzale a buscar otras fórmulas para atender a las numerosas quejas de accesibilidad que provoca entre los usuarios el autobús que cubre las líneas.
Precisamente, en el momento de la adjudicación, el PNV destacó que la nueva unidad estaba adaptada a las personas con movilidad reducida al disponer de una rampa eléctrica. «La unidad incluye esa posibilidad, pero los viajeros se quejan mucho de la dificultad para subir las escaleras, tanto las personas mayores como las que se desplazan con carritos de niño», añadieron las mismas fuentes.