Facilitar la movilidad de los 59 residentes en el Hogar Residencia San José de Erandio, de titularidad municipal, es el objetivo de las obras de accesibilidad que se van a acometer próximamente, una vez aprobadas el jueves por la Junta de Gobierno local. La actuación principal consistirá en la instalación de un segundo ascensor y la sustitución del actualmente existente por otro más moderno. Los dos modelos serán iguales. Primero se instalará el nuevo con la ejecución de un foso paralelo al existente lo que obligará a «modificar la entrada actual» al centro ubicado en el barrio de Goikoa.
La puerta del elevador estará a pie de calle con lo que se salvará «el desnivel existente actualmente entre el suelo del interior del edificio y la acera». Ahora la conexión se realiza con una rampa pero «dificulta el acceso en silla de ruedas. La solución adoptada eliminará este problema», argumenta el alcalde, Joseba Goikouria.
Actualmente la accesibilidad entre las distintas plantas de la residencia depende de un único ascensor con «cierta antigüedad», según reconoce el regidor. Y, cuando este elevador se estropea, «se dificulta sobremanera el desplazamiento de los residentes, máxime cuando muchos de ellos ya no pueden valerse por ellos mismos».
Por este motivo se ha optado por la habilitación de otro más, para que siempre permanezca al menos uno en servicio. Goikouria asegura que estas «dos importantes mejoras», además de modernizar el edificio, «redundarán en beneficio de los residentes, especialmente en el apartado de accesibilidad».
Reforma hace dos años
El centro residencial ya fue objeto de una profunda remodelación hace dos años con la reforma de toda la primera planta para mejorar la atención a los 27 residentes asistidos. Las obras consistieron en la redistribución de los espacios que ocupaban nueve habitaciones individuales y una doble, la zona de duchas y el almacén. La planta se pasó a tener seis habitaciones dobles sin servicios higiénicos, que se sustituyen por tres baños compartidos situados en el pasillo.
Los cambios permiten «una mayor operatividad por parte del personal sanitario para atender a los residentes», según explicó en su día el regidor local. Los trabajos, que incluyeron la renovación de las líneas eléctricas, fontanería, saneamiento, y de protección contra incendios supusieron una inversión de 136.659 euros a cargo de las arcas municipales.