Al fin llegó el escenario con el que José Luis Rodríguez Zapatero y todos los presidentes de la democracia soñaron al llegar a La Moncloa. A apenas un mes de concluir un mandato cargado de polémicas y con su imagen pública en mínimos históricos, el jefe del Ejecutivo pudo comparecer ante los medios para proclamar «la victoria de la democracia, de la ley y de la razón» frente a la barbarie de ETA .
El comunicado de la banda ha estado precedido de la conferencia internacional celebrada el lunes en San Sebastián, definida por el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, como la «liturgia» que necesitaba el mundo de la izquierda abertzale para dar el paso definitivo que desde hace más de 30 años reclamaban los demócratas. Nadie en el PSOE niega que, en aquel acto, Batasuna logró una victoria cuanto menos estética: dio proyección mundial a un relato de casi medio siglo de terror que casa poco con la realidad de una sociedad sometida a la violencia etarra. Pero aseguran que se trata de un triunfo efímero.
«La nuestra -subrayó Zapatero- será una democracia sin terrorismo, pero no será una democracia sin memoria». El presidente del Gobierno aseguró que el recuerdo de las 858 personas asesinadas por la organización criminal, sus familias y quienes de una u otra manera han sufrido el zarpazo de la banda «acompañará a las futuras generaciones».
No se espera, al menos en el PSOE, un camino de rosas. Fuentes de la dirección del partido recuerdan que ahora habrá que gestionar con tino la etapa que se abre a fin de lograr la disolución efectiva de la banda; que hay víctimas, que hay más de 700 presos y que hace falta un ejercicio de reconciliación. «La convivencia -admiten- no será fácil». Zapatero eludió, quizá por eso, cualquier intento de patrimonializar el anuncio realizado en los diarios 'Gara' y 'Berria' e hizo hincapié en que es necesario preservar la unidad de los partidos democráticos, españoles y vascos. Una unidad que, en palabras del jefe del Ejecutivo, «ha resultado decisiva para alcanzar este final».
Este mismo lunes, el presidente del Gobierno y el líder de la oposición hicieron una puesta en común sobre el estado de la cuestión, aprovechando una llamada de contenido económico con la que Zapatero quería contribuir a apuntalar su posición en la cumbre de la UE que se celebra este fin de semana. Por su parte, Alfredo Pérez Rubalcaba asegura que él no ha hablado del tema con Mariano Rajoy. Pero la sintonía en los mensajes emitidos por ambos en los últimos días ha sido plena.
Los enfrentamientos de antaño a cuenta de la lucha antiterrorista parecen pues 'a priori' enterrados. En el PSOE aseguran que Rajoy es consciente de que le va a tocar lidiar con un momento trascendente para rematar la faena y justifican así su tono, alejado de las estridencias del ala dura de su formación e incluso del propio José María Aznar, que hace tan sólo unos días, en la convención nacional del PP en Málaga, acusó al Gobierno de «mendigar» un comunicado.
Quizá durante la campaña las cosas cambien, pero hoy era el día de los mensajes institucionales y de la felicitación y el reconocimiento colectivos. «La acción democrática se ha abierto camino de un modo definitivo y ha sido posible gracias a la acción de todos y cada uno, todos y cada uno -repitió Zapatero- de los sucesivos gobiernos democráticos y sus presidentes».
«Generosa entrega»
El presidente del Gobierno recordó el trabajo de «los distintos ministros del Interior» y de manera especial de los que han formado parte de su gabinete, pero no personalizó. Dedicó un párrafo completo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a la Guardia Civil y la Policía, y su «generosa entrega». Y mencionó también la labor de la Justicia y de los servicios de inteligencia. Citó asimismo a Francia y su presidente, Nicolas Sarkozy. Pero, sobre todo, achacó el resultado «al temple y la firmeza de la sociedad española guiada por el Estado de Derecho, que definitivamente y sin condiciones -destacó- triunfa como único modelo posible de convivencia».
Nada dijeron ni Zapatero ni Rubalcaba del proceso de diálogo que ahora quiere abrir ETA sobre lo que, eufemísticamente, llama «las consecuencias del conflicto», para referirse supuestamente a la entrega de armas, los presos, los huidos de la Justicia y las víctimas. Fuentes del Gobierno no descartan que incluso antes de las elecciones pueda producirse algún movimiento encaminado a suavizar la dispersión. Hasta se ve posible la excarcelación de etarras encarcelados con enfermedades crónicas. Aseguran que desde el Ejecutivo están todos los «deberes hechos» y se han analizado ya todos los posibles escenarios. Ahora bien, ningún paso se dará sin el visto bueno del partido que lidera Mariano Rajoy.