Más de 200 personas usan a diario el parque lineal del Nervión en el tramo comprendido entre el barrio de Gardea, en Llodio, y el puente de Otazu, en Luiaondo. Pese a este uso intensivo, es la zona menos frecuentada, que se localiza entre el casco urbano y Gardea. En este recorrido, de algo más de 2 kilómetros, se han instalado contadores para conocer la estadística.
Esta zona, que se incorporó en enero de 2010 a lo que en Llodio se conocía como la 'ruta del colesterol', ha registrado este año 25.502 usuarios entre el 15 de junio y el 2 de octubre -a una media de 231 personas en cada uno de los 110 días comprendidos-; de ellos, 21.272 eran peatones y 4.230 ciclistas. El día con más afluencia de viandantes fue el 17 de julio, con 490 personas, y el 25 de septiembre fue la fecha en la que más gente en bici se contabilizó, 103 en una de las dos direcciones.
Desde su puesta en funcionamiento, el parque lineal ha tenido un uso incesante, pese a que en las últimas jornadas se han registrado algunos robos a los caminantes, que han despertado la alarma entre los usuarios. A todas las horas del día, y casi de la noche, se pueden ver peatones en el recorrido y lo mismo ocurre en todas las épocas del año. «Nosotras quedamos siempre a las nueve de la mañana, aunque hay días que pasamos mucho frío», explica un grupo de mujeres que recorre la zona verde a diario los días laborables. Para ellas, igual que para la mayor parte de los usuarios, se trata de una forma sencilla de hacer ejercicio «y charlar durante un rato».
El parque acoge gente de todas las edades, desde niños que pasean en su sillita acompañados por sus madres o abuelos a personas mayores que se limitan a recorrer unos pocos metros para cumplir con su rutina deportiva. Para otros, es el enlace para llegar a Luiaondo y volver en tren. Y también hay quienes corren o pedalean. «No se puede ir muy rápido porque el paseo es estrecho y hay mucha gente andando», explican los ciclistas, que prefieren usar la carretera.
Un antiguo molino
A lo largo del recorrido por el parque lineal surgen varios puntos de interés. En el barrio de Gardea, el palacio de Katuja y el caserío Goikoetxe, magníficamente rehabilitado. Y más cerca de Luiaondo se puede apreciar un desvío en el cauce del río para mover un antiguo molino junto al parque. También se pasa muy cerca del desvío que lleva a la presa de Olarte, un espacio que se ha convertido en un refugio para aves. La ruta concluye ahora junto al puente románico de Otazu, de un diseño muy original, apuntado. Además, el nuevo tramo pasará junto al caserío Quinto, donde también se ubicaba un antiguo molino cuya bóveda quedará al descubierto.
El parque lineal del Nervión es un proyecto a largo plazo que cuando esté concluido tendrá 33 kilómetros y comunicara Delika, bajo la cascada en la que nace el Nervión, con la localidad vizcaína de Arrankudiaga. De momento, se pueden recorrer diez kilómetros.