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«No tengo paro, ni bajas, ni vacaciones»

Andoni Egaña | Bertsolari

«No tengo paro, ni bajas, ni vacaciones»

El mejor bertsolari de todos los tiempos protagoniza un emocionante documental que llega hoy a los cines

14.10.11 - 02:34 -
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Hace dos años el bertsolarismo vivió un campeonato histórico en el BEC. Tras 16 años en lo más alto, Andoni Egaña cedía su cetro a Maialen Lujanbio, la primera mujer en calzarse la txapela. Asier Altuna dirige un emocionante documental que va más allá de aquella vibrante ceremonia colectiva e inunda de glamour y épica un mundo vedado -hasta ahora- al que no habla euskera. 'Bertsolari' llega hoy a los cines de toda España tras presentarse en el Festival de San Sebastián.
- En la película se dice que usted es Dios.
- Nunca me lo he creído. Soy un bertsolari que ha tenido la suerte de cantar mucho. Llevo 4.000 actuaciones. Puedo ser Dios, pero no en cuanto a poder, sino en ubicuidad.
- Cuatro txapelas; 16 años en lo más alto.
- Sí. He sido cuatro veces juzgado el mejor, pero mis compañeros son tan buenos como yo. Nunca me he permitido pensar lo contrario.
- ¿Es usted un actor?
- No. En la película expreso mis ideas y aparezco pintando palabras en la arena de Zarautz. Sin actuar. Yo salgo satisfecho de una actuación si he tenido la posibilidad de sacar mi abanico ideológico. Si en un tema he podido mostrar al Andoni más serio y en el siguiente mi lado más humorístico. Porque todas las personas somos poliédricas.
- ¿Qué piensa en esos momentos en que aparece paseando por acantilados y playas?
- Es mi hábitat, nací y vivo en Zarautz. Paseo frecuentemente por la playa, sobre todo en invierno. En esos momentos no le doy vueltas a la métrica ni nada de eso. Andas y te vienen ideas. Almacenas sin cifrar. Según se acerca el campeonato empiezas a guardar cada cosa en su cajón, para saber dónde está cuando necesites echar mano de ella.
- Se trata de compartir su visión del mundo a través de sus bertsos.
- Eso es. Si tengo la suerte de desplegar mis ideas, incluso con sus contradicciones, soy feliz.
- ¿Se siente una estrella del rock cuando sale al escenario entre los aplausos de 14.000 personas?
- Los bertsolaris no tenemos la posibilidad de creérnoslo. Yo he cantando una final en el Velódromo de San Sebastián atestado y el día anterior en un txoko ante 60 comensales. Todas las ínfulas, los peligros de creerte una estrella y estrellarte caen por su propio peso. Dejar satisfechos a los 60 del txoko es tan importante como complacer a los 14.000.
- Ustedes son como esponjas.
- Tenemos que serlo. Si canto cinco días esta semana, a ver de dónde saco lo que voy a decir. Ni tú mismo sabes de dónde lo has usurpado. Yo desayuno café con leche, cigarrillo y periódicos. Si me falta eso, me falta algo. Arrojo mi propia mirada a la actualidad porque en algún momento tendré que sacarla. Almacenar información me da tranquilidad en el tablado, una autoconfianza que se coge con los años.
- ¿Cuatro txapelas ya eran suficientes?
- Sí. Tres días antes del campeonato de 2009 le dije a Asier Altuna que mi puesto ideal sería tercero. Porque el segundo sufre. Quedé cuarto, a dos puntos del tercero. El nivel de Maialen Lujanbio era equivalente o superior al mío.
- «Si pierdo, me retiro», prometió entonces a este diario.
- Y me he retirado del campeonato, no me volveré a presentar. Pero seguiré yendo a las plazas con la misma ilusión. Mi trabajo principal es el bertsolarismo. Tengo ganas de que llegue el campeonato de 2013, el último que vi relajado fue en 1982.
- El triunfo de Maialen Lujanbio supuso una revolución.
- Es un relevo generacional justo y necesario, porque todo lo que no se renueva tiende a estancarse. Maialen representa a una generación muy fuerte de bertsolaris. Es la mejor bertsolari de todos. Y, además, es mujer.
«Hablo algo el castellano»
- ¿Se vive bien del bertso?
- Da para vivir. No como una estrella del rock, sino como un profesor de instituto. Para vivir normal tienes que hacer 180 actuaciones anuales, mi promedio en los últimos veinte años. Yo no tengo paro, ni bajas, ni vacaciones. Soy el autónomo por antonomasia, por 'andonimasia', ja, ja. De los 23 a los 30 fui funcionario en el Ayuntamiento de Vitoria. Y decidí dejarlo para dedicarme a esto. Quería probarme a mí mismo y conocer los pueblos de Euskal Herria y a sus gentes.
- «Nosotros moldeamos la palabra y la palabra nos moldea a nosotros», se escucha en el filme.
- Nunca se sabe a ciencia cierta si primero es el pensamiento o la palabra. Jamás sabes si te ha llegado antes la palabra o la idea. Si te acostumbras a vivir así, este modo de vida te va haciendo. Ayer canté en una fonda de montaña en Urgia y después bajé a Tolosa a presentar la película; hoy canto en Bilbao, mañana en Durango, el sábado en Legazpia...
- ¿Por qué una actividad que podría haberse quedado en cuatro caseros en un txoko es hoy un espectáculo de masas?
- Porque casualmente tiene unas características que se amoldan a los patrones culturales actuales. Más que con la poesía, el bertsolarismo tiene que ver con la publicidad. Es una píldora comunicativa que quiere calar desde el primer momento. Hacemos 1.700 actuaciones al año en esta pequeña comunidad lingüística. Hay 140 escuelas de bertso y estamos en muchos colegios. Sin eso, no es posible llenar el BEC.
- Es una de esas raras disciplinas en que coinciden un octogenario y una chica de veinte años.
- En esta sociedad no es habitual, antes sí. Hoy si el nieto y el abuelo viven en la misma casa, uno está deseando terminar el plato para irse al Facebook y el otro a ver la televisión. El bertsolarismo es intergeneracional, y eso enriquece al mayor y al joven.
- Tampoco hay tantas oportunidades para el euskaldun de vivir en su idioma una euforia colectiva.
- Sin querer ser excluyentes, tenemos el derecho de gozar de una actividad lúdica en nuestra lengua y sentir que somos muchos. Con la clara idea de acercarnos a los no vascoparlantes.
- ¿Tendría sentido hacerlo en castellano?
- No. Mi modo de pensar originario es en euskera. Hablo algo el castellano y leo bastante. En tres o cuatro meses me podría poner en un nivel decente de improvisar en castellano, pero no quiero ser medio bueno para que me entiendan. Quizás ayudarían más los sistemas de traducción.
- ¿Es injusto circunscribir el bertsolarismo a la izquierda abertzale? Los bertsos a favor de los presos, las camisetas con el arrano beltza...
- Sería injusto. En mis 180 actuaciones anuales pueden salir esos temas un 3% de las veces. También canto a otras realidades. Quizá el bertsolarismo, al ser métrica y rima, vale más para decir algunas cosas que para matizarlas. Si quiero matizar mi punto de vista político, igual no es el mejor modo, porque me va a quedar un sermón. Y visualmente se puede ver más una camiseta reivindicativa que una camisa sin letras como las que llevo yo.
- ¿El tema más estrambótico que le ha propuesto el 'gai jartzaile' o moderador?
- Campas de Lauro. 'Eres la mujer de Peñagarikano y os habéis divorciado. Al repartiros los bienes, le reclamas el riñón que le donaste'. El otro día leí que había sucedido en Estados Unidos...
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