Deben quedarse con los nombres: arrocina, garbanzo de Álava, haba txiki, alubia negra, pinta y lentejas. Algunas están bajo la denominación Eusko Label, como la pinta. Otras tienen el sello de Euskal Baserri, con producción casi ecológica, como la arrocina, el haba txiki y el garbanzo. Y otras comienzan a salir al mercado como la lenteja y la alubia negra. Al atributo de tierra patatera, habrá que añadir pronto el de garbancera. Al tiempo.
«Tenemos una climatología apropiada y suelos distintos adaptados a cada variedad. Es una alternativa al cereal y a otros cultivos», afirma Lorenzo Martínez de Salinas, gerente de la cooperativa Garlan, que se encarga de su comercialización.
Esta nueva producción sigue la estela de la alubia pinta, la Phascolus vulgaris, o Laura, que con sus 75.000 kilos por cosecha ya ha conquistado los paladares de los más exigentes. Que se lo digan si no a a las bilbaínas Begoña García y Conchi Ruiz que habían acudido por vez primera a probar esta suculenta variedad 'made in Alava' a la XVII edición de la feria que se organiza en Pobes. «Hemos aprovechado las primeras lluvias para ir a por setas al valle de Cuartango y después nos hemos venido a ver qué tal es la pinta alavesa», contó Begoña.
Hubo menos público que otros años a causa del mal tiempo que deslució la mañana. Era la primera vez que el Ayuntamiento de Ribera Alta organizaba la fiesta tras la salida de la cooperativa Garlan, pero el guión se repitió. El pelotari navarro Mikel Goñi fue el encargado de dar el pregón. Goñi dijo que la alubia le da fortaleza al cuerpo, es un alimento completo y engancha. Os animo a que consumáis alubia pinta, la mejor del mundo», aseguró el navarro que lleva casi sesenta partidos en tres meses y necesita comer mucha proteína.
En uno de los puestos vendía Pruden Martínez de Murguía, de Urarte, uno de los lugares donde se cultiva la pinta junto a Markinez, Pobes, Ormijana, Antezana de la Ribera, Lasierra, Tuyo, Anucita, Manzanos o Nuvilla. Ella recuerda que hace 20 años comenzaron a sembrar simiente de alubia procedente de Gojain. «La piel era muy fina, pero se degeneraba. Luego se ha mejorado y aquí está, un producto que gusta a todo el mundo por su calidad. Yo creo que no necesita ni sacramentos», subraya.
Garbanzo de Ormijana
Uno de los máximos culpables de la buena ventura de la alubia pinta alavesa es Pedro Ibáñez, funcionario de la Diputación e investigador del campo. «Le compré a un labrador llamado Busca, de Gojain, unas semillas de alubias, conseguí unas hectáreas y le sacamos rendimiento. Dan trabajo, porque nosotros las hemos limpiado una a una pero vale la pena. La legumbre estaba extendida en Álava, pero era para consumo interno, no para vender. Hemos empezado con la pinta, y me he atrevido con el garbanzo de Ormijana que es también muy bueno. Creo que hay un gran futuro, pero hay que trabajar», señala Pedro.
La fiesta se completó con exhibición de ganado, deporte rural y la degustación, a un euro, de casi trescientos kilos de pinta, elaboradas por los excelentes cocineros de Boilur.