El temor a estar expuestos a miradas indiscretas ha llevado a unos vecinos a presentar un recurso contra la construcción de la pasarela peatonal que sobrevolará la pasarela de Loroño en la BI-634 para unir el centro urbano y las playas de Sopelana. Esta apelación ha supuesto la paralización del proyecto al menos «hasta que acaben los plazos legales por si los propietarios acuden al contencioso administrativo. Entonces será el momento de tomar una decisión», explicó un portavoz municipal.
Los recurrentes residen en una casa situada al final del futuro paso peatonal, ya en la zona urbanizada de Bareño. A su juicio este recorrido supondría un problema de «perdida de privacidad».
El conflicto estalló en abril cuando los afectados alegaron reclamando «la reconsideración del proyecto». Exigían la separación del trayecto «cinco metros de su propiedad». De no ser atendida esta reclamación exigían el establecimiento de medidas correctoras para minorar el «impacto visual entre la pasarela y el muro» de su finca. Todo ello acompañado de una indemnización económica ante el «perjuicio» que iban a sufrir.
La anterior Corporación resolvió las peticiones de los residentes en el inmueble con la salomónica decisión de bien modificar el trazado los cinco metros solicitados o si los redactores del plan optaban por continuar según los planes previstos establecer diversos «cierres sobre la rasante de la pasarela en contacto con esta propiedad privada». Pero en ningún caso preveían una compensación económica.
Inicio previsto en junio
El 12 de mayo la Corporación aprobó definitivamente el proyecto y confiaba en iniciar las obras en junio, pero los afectados no se dieron por vencidos y presentaron un recurso de reposición donde reiteran sus demandas, a las que suman «un cierre con arbolado». Esta última reclamación ha sido aceptada pero no así la reclamación económica. Ante la falta de acuerdo, el conflicto ha entrado en punto muerto a la espera del siguiente paso de los demandantes, que pueden recurrir ante los tribunales.
El coste económico de la construcción supondrá un desembolso de 600.000 euros a las arcas locales. El proyecto contempla una estructura de 140 metros de longitud y cuatro y medio de anchura con el objetivo que pueda ser utilizada por peatones y ciclistas. Su estructura tendrá una estética vanguardista. Será por completo de acero de resistencia mejorada a la corrosión para optimizar sus condiciones de conservación. El suelo será de hormigón antideslizante y la balaustrada de madera, además contará con un sistema de iluminación a ras de suelo a ambos lados.