El lunes se conocerá la identidad del nuevo presidente de la Mancomunidad de Durango, uno de los nombramientos que más dudas ha generado en los últimos meses. La pugna entre Bildu y el PNV por hacerse con el control ha dejado la designación en manos del PSE-EE, que tiene a Fernando Castillo como único representante. Finalmente, parece que los socialistas inclinarán la balanza hacia los jeltzales dentro de un pacto entre ejecutivas provinciales que Castillo, ayer por la tarde, no dio por hecho. «Lo único que te puedo comentar es que las negociaciones están muy avanzadas», se limitó a señalar el secretario local del PSE-EE y concejal durangués.
A día de hoy, tanto Bildu como el PNV cuentan con 13 representantes de la Mancomunidad. Los jeltzales llegaron a esta cifra tras cederles Abadiñoko Independienteak los dos que les correspondían gracias al acuerdo que posibilitó el nombramiento de José Luis Navarro como alcalde de esta localidad. De ahí que el voto de Castillo vaya a ser decisivo. Todo lo que no sea apoyar al candidato del PNV -ni tan siquiera vale la abstención- será otorgar la presidencia de este organismo a Bildu, partido con el que el edil socialista también ha mantenido contactos que parecen no haber fructificado.
Un detalle que demuestra que se ha apurado al máximo el plazo para negociar es que el Ayuntamiento de Durango se ha visto obligado a convocar un pleno extraordinario el lunes, en plena celebración de los 'Sanfaustos', con un único punto: el nombramiento del representante de este municipio en la Comisión de Gobierno de la Mancomunidad. Esta designación se realizará dos horas antes de la sesión convocada por el ente supramunicipal para la elección de la persona que sustituirá a Marian Larrauri.
Fuentes consultadas por este periódico han revelado que ese cargo recaerá en el portavoz del PNV en Izurtza, Oskar Zarrabeitia, cuya candidatura contó con más respaldo que la del abadiñarra Eneko Etxebarria entre las juntas de la comarca. De prosperar el pacto entre PNV y PSE, los jeltzales se comprometerían a favorecer la gobernabilidad de cargos socialistas en otros municipios vizcaínos y Castillo sería designado vicepresidente primero.