Las obras del parque lineal del Nervión continúan a buen ritmo y ayer se encajó en el trazado una de las pasarelas que servirán para enlazar el nuevo tramo -que se construye entre el puente de Otazu y Markijana-, con el que ya está en servicio entre Llodio y Luiaondo. La maniobra despertó una gran curiosidad, dado que se trata de una pasarela de 36 metros de largo que se transportó en un camión especial hasta el punto en el que se colocó. La pasarela, de 20 toneladas de peso, se ha diseñado con las mismas características que las que jalonan el recorrido entre Gardea y Luiaondo, con un remate metálico en color rojo que ha sido muy criticado por los vecinos.
La expectación respecto a las obras no afecta solo a la colocación de la pasarela sino a la finalización de los trabajos. De hecho, pese a que las máquinas están sobre el terreno, más de un caminante se ha adentrado ya el camino que se ha acondicionado. La Diputación y el Gobierno vasco, que financian la obra a partes iguales con tres millones de euros, han acordado abrir un tramo de 1.600 metros entre el puente de Otazu y el puente de Zubibarri, en el casco urbano de Luiaondo, en noviembre.
La apertura de este recorrido permitirá que Luiaondo recupere un espacio que había estado en el olvido, el que le separa de río Nervión, que se pondrá en valor con este parque lineal.
El paseo permitirá al mismo tiempo disfrutar de detalles que han permanecido casi ocultos junto al río durante años. Uno de ellos será el caserío Quinto, un antiguo molino que dejará al descubierto la bóveda por la que se canalizaba el agua del río en su interior, ahora casi oculta bajo la vegetación. El parque permitiría también recuperar la vegetación del cauce en algunas zonas.
Concentración
«En ocasiones, ha sido un trabajo arduo derivado de la concentración de servicios de la zona, que nos ha obligado a resolver problemas para encajar la carretera, el río, la línea férrea y el parque lineal en zonas donde apenas hay espacio», explicó José María Erquicia, responsable de Ordenación del Territorio del Gobierno vasco. Las dificultades más importantes se produjeron en la zona de Txirrita, en el tramo que ya está en servicio y que obligó a alcanzar un acuerdo entre todas las administraciones. La solución adoptada se aplicará de nuevo en la zona de Markijana, donde se debe salvar una nudo de comunicaciones muy importante, que obligará al paseo fluvial a cruzar el Nervión, abrazar el nudo de carreteras y continuar hacia Salbio cruzado el río Izoria.
El tramo entre Luiaondo y Markijana quedará abierto a finales de febrero y para junio del próximo año podría estar concluido el recorrido hasta el apeadero de Salbio, donde terminará de manera provisional tras comenzar en el barrio llodiano de Gardea. El recorrido entre Markijana y Salbio se adjudicará en breve y está prevista su ejecución en ocho meses.
Cuando se alcance el apeadero de Salbio, el paseo tendrá casi ocho kilómetros, permitirá el paseo de peatones y bicicletas y será algo menos de un tercio del proyecto global, que enlazará las localidades de Delika y Arrankudiaga a lo largo de 33 kilómetros.