La pugna en la transferencia de fondos entre las administraciones central y vasca sigue en pie, aunque de momento arroja un resultado desequilibrado. Si el Gobierno central retenía el pasado mes de julio un pago de 206 millones de euros a Euskadi, para resarcirse de lo que considera como una deuda correspondiente a varias liquidaciones del Cupo y a la devolución del dinero del 'caso Rover', el Ejecutivo de Vitoria hizo ayer lo mismo aunque en menor cuantía. El Gobierno vasco tan solo pudo retener 100 millones de euros.
Ayer correspondía uno de los pagos trimestrales del Cupo al Estado y era el momento elegido para intentar resituar la balanza en esa particular batalla financiera. Sin embargo, los cálculos sobre las entregas de la aportación de Euskadi al Estado han reducido los pagos hasta esos 100 millones. La razón, según apuntan fuentes del Departamento de Economía de la Administración vasca, hay que encontrarla en la reciente transferencia de las políticas activas de empleo a la comunidad autónoma, además de las compensaciones por la inversión en la 'Y vasca'. Como ya es conocido, el Gobierno de Vitoria asume la adjudicación y el pago de las obras que se realizan en el tramo guipuzcoano, y el importe total lo descuenta posteriormente de los pagos del Cupo.
La retención realizada por el Estado el pasado mes de julio incluía 180 millones por discrepancias en el Cupo, junto a 26 millones de euros adicionales a cuenta del 'caso Rover'. La cifra de este contencioso, sin embargo, es mucho mayor y asciende a un total de 435 millones, que el Estado reclama tras una sentencia del Tribunal Supremo que daba la razón a sus planteamientos. Así las cosas, el próximo mes de diciembre volverá a vivirse otro episodio de esta práctica de descuentos millonarios. En este caso será algo más complicada, ya que a finales de año está prevista una transferencia de doble sentido. El País Vasco debe pagar un nuevo plazo del Cupo, mientras que el Gobierno central debe hacer lo propio con la compensación por IVA.