La espiral de violencia desatada en las calles de Bilbao durante los últimos días se cobró ayer su primer herido grave. Un hombre de 52 años permanece ingresado en la unidad de Grandes Quemados del hospital de Cruces tras ser alcanzado por el fuego provocado por unos incontrolados la madrugada del domingo en el barrio de Uribarri. La víctima responde a las iniciales J. P. Y., es vecino de Portugalete y sufrió importantes daños físicos cuando trataba de apartar unos contenedores envueltos en llamas para evitar que estas afectaran a varios vehículos estacionados en la zona. Según ha informado el centro hospitalario en un comunicado, el herido presenta quemaduras en un 10% de su cuerpo pero sus lesiones no requerirán tratamiento quirúrgico. Lo ocurrido no fue un hecho aislado, ya que en el citado distrito bilbaíno se registraron hace dos noches numerosos actos de violencia callejera en un lapso de apenas 8 horas. Según el balance ofrecido por el Ayuntamiento, en Uribarri se destruyeron una veintena de depósitos, cinco coches y un cajero automático. También hubo nuevas detenciones: tres personas fueron arrestadas por llevar pastillas para encender barbacoas. Supuestamente, las utilizaban para prender contenedores.
Tras cuatro días de disturbios, la factura por los destrozos, y su gravedad, sigue incrementándose en Bilbao. Arrancaron el miércoles con el desalojo del gaztetxe de Rekalde, se recrudecieron el viernes, al iniciarse la demolición del edificio, y reaparecieron con virulencia de sábado a domingo en Uribarri, 'aprovechando' que el barrio celebraba sus fiestas. La nueva sucesión de incidentes llevó al alcalde de la villa, Iñaki Azkuna, a elevar ayer el nivel de sus críticas. Reproches a los vándalos y, sobre todo, a la izquierda abertzale. «El Ayuntamiento no va a tolerar que los movimientos okupas siembren la calle de violencia», aseguró antes de arremeter contra los concejales de Bildu, a quienes volvió a señalar como impulsores de los reiterados desórdenes que se registran en la capital vizcaína.
«No es que estén al lado (de las protestas pro-Kukutza) como dicen ellos, están detrás», lamentó. Azkuna hizo estas declaraciones durante la celebración del Alderdi Eguna, que ayer reunió en las campas de Foronda (Álava) a miles de simpatizantes del PNV. Aunque el regidor no estaba para muchas celebraciones. «Cuando hay violencia se pierde cualquier tipo de razón», lamentó tras calificar los incidentes de Uribarri como una noche «movida». Y apuntó directamente al entorno de la antigua Batasuna al destacar que en la manifestación celebrada el sábado en Bilbao por el 'caso Bateragune' «el cincuenta por ciento de los participantes -casi 20.000 personas- estuvo a favor de Otegi y el otro cincuenta por ciento, de Kukutza». La mezcla de las reivindicaciones le parece «normal» al regidor bilbaíno, porque «ese mundo ha tenido durante cuarenta años a esa gente entre ellos», advirtió. «No tengo ninguna duda de que Bildu está apoyando (los disturbios), todos los movimientos antisistema han estado en ese mundo, por tanto no me sorprende para nada», insistió.
«Violencia desmedida»
Pese a que durante las últimas semanas Ricardo Barkala, edil de Urbanismo, y el propio Azkuna habían ofrecido al movimiento Kukutza una subvención municipal para reiniciar sus actividades en una sede «legal», el alcalde descartó ayer esta opción. El sábado pidió oficialmente a la agrupación que condenara los actos de violencia y en Foronda fue un paso más allá al advertir que no permitirá un nuevo gaztetxe. «Detrás de las pinceladas de cultura de los movimientos okupas ha surgido lo más horrible del ser humano: la violencia», zanjó.
La asociación aludida seguía manteniendo ayer silencio, aunque a través de las redes sociales son muchos los integrantes que volvieron a denunciar la «violencia desmedida» con la que, a su juicio, la Ertzaintza repelió las protestas a favor del gaztetxe días atrás. Nada se decía, no obstante, de los episodios vividos en Uribarri.
El relato oficial situó en las diez y media de la noche del sábado el inicio de los incidentes con la quema de un cajero en la calle Ronda. Durante las siguientes cuatro horas ardieron varios contenedores en diferentes puntos de la zona centro -calle Villaría, Iparraguirre y Máximo Aguirre- y a partir de las dos y media de la madrugada los disturbios retornaron al Casco Viejo. Hasta el amanecer se registraron nuevos desórdenes en Matiko y Uribarri, y el citado herido grave.
Horas antes, los 31 detenidos el pasado viernes durante los disturbios que se extendieron desde Rekalde a Santutxu iban quedando en libertad de manera progresiva. Se les imputan delitos por desórdenes públicos y atentado contra la autoridad. A cargos similares tendrán que responder los tres nuevos arrestados en los incidentes de Uribarri.