La Bundesliga está que arde. No por el apasionante duelo que protagonizan el Borussia Monchengladbach, el Bayern, el Werder Bremen y el Schalke, que también, sino por Breno, un lateral brasileño de 21 años que milita en las filas del conjunto de Jupp Heynckes.
No es noticia por jugar mucho, ni por marcar goles. De hecho, este año todavía no ha disputado ni un solo partido. Pero el lunes pasado su casa, situada en el barrio de Gruenwald, ardió con él dentro.
El futbolista no sufrió graves daños, su familia estaba fuera y él fue trasladado a un hospital por molestias por el humo, sin mayores consecuencias. Los daños materiales, estimados en 500.000 euros, fueron lo único por lo que Breno tenía que preocuparse. Salió del centro de salud y se marchó a un hotel, a dormir con su esposa Renata, el hijo en común de la pareja, Pietro, y los otros dos de una relación anterior de ella.
El suceso parecía no ir a mayores. Pero desde ayer, Breno descansa entre rejas. Bombazo para la prensa alemana.
El defensor ingresó ayer en prisión, sospechoso de haber provocado el incendio que dejó su hogar completamente calcinado. El accidente pudo no ser fortuito, por lo que dictan los informes de la fiscalía. Nadie se lo explica en Alemania. Tampoco en el seno del Bayern. ¿Es Vinicius Rodrigues Borges-nombre completo del futbolista-, el joven por el que en 2008 pagaron 12 millones de euros, un pirómano? ¿Quema casas por gusto? Según el diario 'Süddeutsche Zeitung', el jugador entregó tres mecheros a un miembro de los equipos sanitarios que le atendieron el día del accidente. Y claro, empezaron a sospechar.
Depresiones
La fiscalía, además, considera que existe peligro de fuga, por lo que no le dejan marcharse a casa. Algunas publicaciones alemanas, como el diario 'Bild' y el 'Munchner Merkur', especulan también con que el brasileño pasó la noche del viernes en una dependencia psiquiátrica del Instituto Max Plank, en el que habría pasado un control preventivo para evaluar su estado mental. Al parecer, el jugador estaba siendo tratado de depresión desde hacía algunos meses en el mismo centro. Igual que en su día Sebastian Deisler, ex jugador del Bayern, que sufrió una carrera plagada de lesiones. Lo mismo que le ha ocurrido a Breno, que solamente ha jugado 21 partidos desde que llegó a la Liga alemana. Siempre lesionado, siempre triste.
El club se mostró extrañado ayer cuando su jugador fue detenido, pero desestimó hacer comentarios al respecto. Mejor esperar. Quizá la casa de Breno ardió por accidente.