Rubalcaba incluirá el impuesto para ricos en su programa y el PSOE reta al PP a imitarle

Blanco confirma así que este debate será uno de los caballos de batalla de la campaña electoral

MATEO BALÍNMADRID.
José Blanco saluda a los vecinos de la localidad valenciana de Mislata. ::                             EFE/
José Blanco saluda a los vecinos de la localidad valenciana de Mislata. :: EFE

Cuando en el último Consejo de Ministros el Gobierno dejó aparcada por sorpresa la esperada subida de impuestos a los más ricos, mucho se especuló con los motivos. Una de las hipótesis que se barajó es que Zapatero quería dejar esta baza para la campaña del candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, y ayer esta tesis cobró fuerza después de que el vicesecretario general del PSOE y ministro de Fomento, José Blanco, anunciara que la medida iba a estar incluida en el programa electoral.

Es más, Blanco afirmó que este impuesto para los más pudientes será una de las señas de identidad del programa socialista y retó al PP a que lo incluya si de verdad «cree que los ricos deben contribuir» a equilibrar las arcas públicas. «No se trata de pedir caridad», sino de reconocer que la aportación a la caja pública «se hace a través de los impuestos».

En un acto de partido en la localidad valenciana de Mislata, el portavoz del Gobierno recordó a los dirigentes populares que «para conseguir estabilidad presupuestaria en los momentos de dificultad, hay que garantizar que los ingresos y los gastos cuadren», por lo que ha pedido al PP que diga «cómo va a hacer cuadrar las cuentas públicas si no establece un impuesto para los que más tienen».

El anuncio de Blanco llega un día después de que el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, entrara al ruedo y reclamara a los ricos españoles que emulasen a franceses e italianos e hiciesen «un gesto similar» pidiendo una subida de sus impuestos. Pons consideró que «todos» los españoles tienen que hacer «un gran esfuerzo» para sacar al país adelante y la «clase media y los trabajadores» ya lo están haciendo desde «hace mucho tiempo».

El ejemplo de Francia

En Francia, sin ir más lejos, 16 grandes propietarios de empresas tan populares como L'Oreal, Societé Generale, la cadena de hoteles Accord, la petrolera Total o Danone han aceptado hacer un esfuerzo económico suplementario. Y el Ejecutivo de Nicolás Sarkozy ha acordado un recargo tributario del 3% para las rentas superiores a los 500.000 euros. Pero, en España, el dirigente popular no aclaró la fórmula en que debiera producirse esa contribución e incluso se mostró contrario a la recuperación del impuesto de patrimonio, ya que el PP no es partidario de «ninguna subida de impuestos», sino de bajarlos «siempre que se pueda».

La polémica arrancó en mayo de 2010, cuando, tras el anuncio de severos recortes sociales, el presidente del Gobierno adelantó el propósito de que los ricos contribuyeran en mayor medida al sostenimiento de las cargas públicas.

El impulso quedó reducido al establecimiento de un tramo más elevado para las rentas que declaran en el IRPF. Meses más tarde se elevó el Impuesto sobre los rendimientos de capital al 19% (hasta 6.000 euros) y al 21% (desde esa cuantía en adelante), en el marco de un ajuste fiscal generalizado. Pero el impuesto a las grandes fortunas quedó pendiente, y los propósitos enunciados por los ministros del Gabinete socialista siguen sin encontrar el cauce adecuado.

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