El pasado 6 de junio apareció el primer positivo de fuego bacteriano en Rincón de Soto y desde entonces el microbio no ha dejado de extenderse. Ya han sido arrancados entre seiscientos y mil perales, todos ellos en los municipios de Alfaro y Rincón.
La bacteria 'Erwinia amylovora' es la causante de la enfermedad más devastadora para los cultivos de frutales de pepita: la conocida popularmente como fuego bacteriano. Según los expertos es especialmente peligrosa en perales y manzanos y no tiene otra cura que la eliminación del árbol enfermo y los colindantes. Cuando se dan las condiciones climáticas idóneas, y si la especie es sensible, la producción frutícola puede llegar a ser nula. Afecta principalmente a la pera 'conferencia', y en menor medida, a las variedades de 'blanquilla' y 'williams'.
El consejero de Agricultura y Ganadería, Íñigo Nagore, dio a conocer el balance provisional de los daños ocasionados por esta plaga bacteriana. «La situación es tremendamente grave y los medios con los que se combate son insuficientes», admitió. «Esta enfermedad va a provocar graves pérdidas económicas», aunque aseguró que no va a afectar a la seguridad agroalimentaria de los consumidores.
Entre doce y catorce técnicos se están desplazando diariamente a las dos localidades riojabajeñas para tomar las muestras, analizarlas y localizar el foco. Según los informes que recibe de estos peritos, están surgiendo muchos positivos, lo que parece indicar que la enfermedad está muy extendida. Tanto que calcula que tendrán que arrancarse, al menos, cuarenta o cincuenta hectáreas. «Se precisan medidas drásticas», remató.
Focos anteriores y actuales
Nagore explicó además las posibles causas de la aparición inesperada del brote. Por un lado, se habrían dado este año unas condiciones naturales concretas, como una floración temprana y un mes de abril especialmente lluvioso. Por el otro, dijo, «tememos que se nos haya estado ocultando la existencia de la enfermedad durante demasiado tiempo por parte de algunos agricultores». En consecuencia, hizo un llamamiento a los fruticultores para pedir su colaboración con los técnicos. De no ser así, continuó, «nos veremos obligados a salir de la 'zona libre de fuego bacteriano'» a la que pertenece la casi totalidad del territorio español salvo Castilla y León. En tal caso no sería necesario arrancar los árboles enfermos, aunque la consejería dejaría de ayudar económicamente a través de indemnizaciones.
Nunca antes había aparecido fuego bacteriano en la Rioja Baja. Sin embargo, el primer foco conocido en la comunidad autónoma data del año 2000 y se ubica en Entrena. Años más tarde se dieron otros casos en Haro y Ollauri (2005), Nalda y Albelda (2006), Santo Domingo (2008) y Bañares (2009). Hoy, además de Alfaro y Rincón, siguen vigentes focos en Bañares y en varias localidades del valle del Iregua.