El puerto de Bermeo ganará a partir de 2012 en operatividad y seguridad tanto para las embarcaciones mercantes como para las pesqueras. El Gobierno vasco planea iniciar durante el último trimestre del año el dragado de las inmediaciones de la dársena del Artza, así como la eliminación de un pequeño saliente rocoso que dificulta la navegación y el fondeo junto al muelle de Erroxape.
«El dragado del Artza -donde se acumula fango arenoso- se acometerá hasta garantizar los cinco metros de profundidad», detallaron desde la Dirección de Puertos del Ejecutivo autónomo. Los principales beneficiados de esta actuación serán los buques de más calado que transportan sus mercancías a la dársena de esta localidad y que el pasado año movió cerca de 254.800 toneladas, un millar menos que el ejercicio anterior.
Entre las materias desembarcadas en el puerto de Bermeo destacaron los productos siderúrgicos, bobinas en su mayoría, además de tubos, elementos de construcción y manufacturas de plomo. La mayor parte de los buques que tradicionalmente hacen escala en este puerto son de origen británico y ruso. Durante el año pasado recalaron en el muelle comercial un total de noventa cargueros, tres menos que el año anterior.
Con un plazo de ejecución de alrededor de cuatro meses, el plan de actuación que ha sido diseñado por el Departamento de Transportes del Gobierno vasco, exigirá un desembolso económico ligeramente inferior a los 654.000 euros y probablemente se ejecutará a finales de septiembre. Entre las propuestas mejor valoradas figurarán las que impliquen una menor afección a la actividad diaria de la dársena, así como aquellas que más independicen la ejecución de la obra del entorno en que se realiza.
Atraque seguro
«En la dársena del Artza hablamos de unos volúmenes de 10.000 metros cúbicos de dragado, mientras que en Erroxape rondará los 225 metros cúbicos de roca», añadieron desde la Dirección de Puertos del Ejecutivo autónomo. Precisamente, la actuación en el muelle que alberga a las firmas consignatarias mejorará la operatividad de los buques de mayores dimensiones al garantizar su atraque. «Ahora, debido a ese saliente rocoso, los mercantes que tienen más de cinco metros de calado tienen que esperar hasta que la marea les permita efectuar una maniobra de atraque segura», indicaron las mismas fuentes. La entrada en la dársena comercial para este tipo de buques se limita así a las tres horas anteriores a la pleamar y a las tres posteriores.
La puesta en m archa de estas actuaciones forma parte del plan diseñado por la Dirección de Puertos con el objetivo de aplicar criterios de periodicidad en el dragado de los muelles. Reconocen, sin embargo, que «la necesidad de limpiar los fondos, así como la periodicidad con la que se desarrollen estos trabajos dependen de las características morfológicas del emplazamiento de la dársena y es mayor en los puertos-ría que en los exteriores».