Tras su explosión sentimental del martes, Odón Elorza era ayer un hombre más tranquilo. Mientras tomaba café en una terraza de La Concha («las terrazas han sido estos días mi despacho, después de dejar el Ayuntamiento») recibía las felicitaciones de ciudadanos anónimos. «Hemos logrado que los donostiarras vivan este triunfo como propio».
- El martes fue un día intenso.
- Fue el día más feliz y más importante de mi vida, si dejamos al lado acontecimientos familiares. Incluso más feliz que el día en que fui elegido por primera vez alcalde de San Sebastián. Era un objetivo soñado y trabajado desde hace tres años, una ilusión colectiva para una ciudad que se mueve en este momento entre la incertidumbre y la tristeza. No me lo esperaba, porque los sucesos políticos de los últimos días me habían hecho pensar que las circunstancias jugaban en contra. Pero lo logramos. Y puedo asegurar que si me diesen a elegir entre seguir de alcalde o conseguir la capitalidad, apostaría por ésta.
- Siempre le hemos visto contenido en los actos públicos, pero tras la lectura del jurado dio rienda suelta a las emociones.
- No quise contenerme. Eran sollozos de alegría, por un lado, y de liberación también. He vivido semana duras tras mi derrota en las elecciones. Ganar la capitalidad me liberó y solté todo lo que llevaba dentro: transmitir emoción consigue que los ciudadanos también se emocionen. Si un jugador no celebra el gol corriendo por la banda el público se queda frío. Quise celebrar el gol por todo lo alto.
- Un día después de conocer la decisión del jurado, más reposado, ¿qué sensaciones le dominan?
- Sigo emocionado. Ahora toca responsabilidad, acierto en la designación del equipo para completar el que ya existe, que es muy bueno, y empezar a tomar decisiones. Hay que implicar a las empresas para lograr el 25% de financiación privada que queremos. Se puede hacer una capitalidad vulgar o una capitalidad brillante, con calidad, que implique a todos los colectivos donostiarras, guipuzcoanos y vascos. Si se hace bien habrá resultados económicos, empleo, proyección internacional, atractivos turísticos, puertas que se abren...
- ¿Qué parte final de este largo proceso aún no se ha contado?
- Mucha, y quizás nunca deba contarse. Gestiones internas, trabajo en Europa, contactos con muchas personas... Ha habido un trabajo de 'lobby' en Europa, en el mejor sentido, para dar a conocer la filosofía y el contenido del proyecto, con la cultura como herramienta para la construcción democrática de la convivencia. Una ciudadanía más culta y más crítica puede transformar la realidad. Es nuestro mensaje y parece haber calado en el jurado, que ha sido valiente y ha obrado con una independencia absoluta.
Belloch, «incendiario»
- Las reacciones de compañeros suyos de partido, como el alcalde Belloch o la ministra Aguilar, han sido especialmente virulentas.
- Puedo entender, que no justificar, la reacción de Belloch en caliente. Pero que siga enredando 24 horas después supone que está politizando el asunto con una actitud incendiaria, impropia de una persona que ha sido ministro. Está poniendo al pie de los caballos al conjunto de la ciudadanía vasca, enturbiando la relación de los vascos con el resto de España. Supongo que querrá tapar la necesidad de explicar a sus ciudadanos por qué no ha ganado su proyecto. Y lo mismo, con cariño, puedo decir a la ministra Rosa Aguilar, que fue alcaldesa de Córdoba. Recomendaría a ambos que leyeran nuestro proyecto.
- ¿Le produce una rabia especial que vaya a ser otro alcalde el que gestione la capitalidad por la que tanto ha trabajado usted?
- Ninguna. No sé dentro de un mes o de un año, si veo que las cosas no van bien. Cuando me presenté a las elecciones dije que lo hacía para contribuir a la consecución de la paz, lograr la capitalidad cultural y poner en marcha la construcción de Auditz-Akular. No ha podido ser lo de la alcaldía, pero sí la capitalidad con un equipo magnífico.
- Si el actual gobierno municipal le propusiese seguir colaborando con la candidatura, ¿aceptaría?
- Sí. Si consideran que puedo apoyar o colaborar en algo lo haría encantado. La capitalidad es ya una pasión. Mi ciclo en la vida municipal está agotado, pero la capitalidad requiere trabajo colectivo, y si puedo ayudar, estoy disponible.