Las tres cajas de ahorro vascas no han podido, al menos de momento, cumplir las expectativas generadas en torno a su fusión fría, al no ser capaces ayer de cerrar el esperado acuerdo definitivo sobre el reparto de poder en el nuevo banco al que traspasarán todo su negocio y la totalidad de su cartera de participadas.
Las negociaciones agotarán los plazos y los presidentes de las tres entidades, Mario Fernández (BBK), Carlos Zapatero (Vital) y Xabier Iturbe (Kutxa) las reanudarán hoy por la mañana. Lo harán presionados por la necesidad de cerrar un acuerdo con el suficiente plazo -24 horas- para poder convocar mañana jueves a sus respectivos consejos de administración con el fin de aprobar la integración.
Si no se logra convocar en ese plazo, la operación sufriría importantes retrasos que, si duda, la complicarían de una forma notable. Fuentes de las propias cajas se mostraban ayer optimistas ante el hecho de que finalmente se logre consensuar hoy el reparto de poder y que «todo termine bien». Con todo, en otros ámbitos conocedores de la situación, se imponía el pesimismo y no se descartaba ninguna opción.
El principal motivo que hizo imposible ayer la fumata blanca en torno a este polémico asunto fue el desacuerdo de la Kutxa sobre la participación que le asigna en el nuevo banco el informe técnico elaborado por Analistas Financieros Internacionales (AFI). Unas diferencias centradas en cuestiones puramente «técnicas», y que dejan cuestiones «políticas» al margen. La caja guipuzcoana no es la única que mantiene discrepancias sobre el paquete accionarial que ostentará en la futura entidad. La Vital también está en desacuerdo y considera que debería tener una mayor participación.
No obstante, a tenor de los medios consultados, ayer fue la caja presidida por Xabier Iturbe la que mostró una posición más crítica. Hasta el punto de que incluso llegó a cuestionar algunos aspectos recogidos en el informe de AFI sobre la valoración de sus activos. A su juicio, si se aplicaran los criterios que defiende la entidad en esos puntos, su participación se vería modificada al alza.
Al respecto, fuentes de esa institución señalaron que el objetivo es lograr que se haga una valoración «más adecuada» desde el punto de vista de los activos de cada una de las cajas.
El informe de AFI otorga a la Kutxa una horquilla de participación que oscila entre el 26,6% y el 30,3%, lo que situaría su participación media en el 28,4%. No obstante, en determinados ámbitos financieros se señala que su paquete podría fijarse en torno el 30%.
Con todo, las diferencias de criterio que plantea la entidad guipuzcoana no se se limitan a decimales en el porcentaje que, en su opinión, debería controlar en el futuro banco. Podría estar hablando de entre uno y dos puntos porcentuales. Es decir, según esa tesis su participación debería situarse entre el 31% y el 32%. Algo que no es compartido por la BBK que, de acceder a ello, vería reducido su porcentaje, que se situaría, según AFI, en aproximadamente un 62%. No hay que olvidar que, dada la dimensión del nuevo banco, tan sólo un punto porcentual supone una auténtica 'millonada' de euros.
También la Vital habría mostrado su desacuerdo con el algo más del 9% del capital que, según la valoración técnica, controlaría en el nuevo banco. El informe de AFI le otorga una horquilla que se sitúa entre el 8,7% y el 10,5%, lo que le daría una participación de aproximadamente el 9,6%. El PP ya ha advertido de que retirará su apoyo a la fusión fría si el paquete de la entidad alavesa no se eleva.
En suma, el reparto de poder es realmente muy complicado. Incluso hay quien defiende que para establecer los porcentaje definitivos, a la BBK se le debería otorgar un 50%, a la Kutxa el 30% y a la Vital otro 10%. Y el 10% restante debería ser repartido, según esa tesis, entre las tres entidades de la comunidad autónoma.