Bilbao y Burdeos están más cerca que nunca este fin de semana. La capital vizcaína es la única ciudad invitada a la Fiesta del Río, la principal del calendario bordelés junto con la dedicada al vino, que se celebra los años pares. La muestra, que recibe unos 100.000 visitantes al día, es un gran escaparate para la marca turística Bilbao-Bizkaia. Pero sobre todo ofrece la oportunidad de estrechar lazos entre dos poblaciones con intereses comunes, que miran hacia la ribera en sus procesos de regeneración.
Peatones y ciclistas han hecho suyo el antiguo paisaje industrial al que durante años la ciudad dio la espalda. Antes, grúas, pabellones y explanadas atestadas de coches. Ahora, paseos. Podrían ser fotografías de Abandoibarra pero corresponden a las orillas del Garona y se exponen en antiguos contenedores de la zona portuaria. Se han instalado 120 casetas en un recinto de 50.000 metros cuadrados, a lo largo de siete kilómetros de ribera. Un escenario lúdico con actuaciones musicales, gastronomía y deportes náuticos donde también se degustan pimientos de Gernika y se escucha la txalaparta.
El alcalde de Burdeos, Alain Juppé, inauguró ayer el certamen junto a Iñaki Azkuna y el ministro alemán Guido Westerwelle, que, al igual que Juppé, es el responsable de la política exterior de su país. El alcalde de Bibao destacó la importancia de potenciar la colaboración entre las dos ciudades para tener «más capacidad de influencia. La Unión Europea es muy grande, y Bilbao y Burdeos tienen que acercar Europa hacia la cornisa atlántica. Son las dos capitales del arco atlántico», enfatizó.
Su alianza empezó a fraguarse en los años noventa con iniciativas conjuntas de las cámaras de comercio y los museos. En 2000 firmaron un acuerdo de colaboración, ya con Azkuna y Juppé en las alcaldías. Les une la red de capitales del vino, en la que Bilbao participa junto a la Rioja alavesa, y su transformación urbana. Burdeos, con 235.000 habitantes dentro de una gran área metropolitana, inició este proceso en 1995 y ha tomado como referencia en algunos aspectos a Bilbao Ría 2000. El tranvía ha dado nueva vida a la ciudad, que ha recuperado el esplendor de su arquitectura del siglo XVIII y ha logrado que el puerto de la luna se consagre como Patrimonio de la Humanidad.
«Todo pasa en los muelles»
«Ahora todo pasa en los muelles», afirman los responsables municipales bordeleses. Bilbao y Bizkaia cuentan con un pabellón propio en la Fiesta del Río y aportan diversas actividades al programa. La diputada de Cultura, Josune Ariztondo, inauguró ayer una exposición sobre los ballets Olaeta que muestra a través de trajes, música y documentación la fusión entre la danza clásica y el folclore vasco. En la delegación vizcaína también participan el director foral de Turismo, Gabino Martínez de Arenaza, y el director de Bilbao Next, Marcos Muro, que cree que este evento puede servir como modelo para «dar más vida al entorno de la ría». Ayer hubo que suspender una regata de exhibición por la marea baja, pero hoy comenzará en Burdeos la Liga San Miguel, con más de 400 participantes entre remeros y organizadores. También empezarán a llegar los veleros de la regata Burdeos-Bilbao, que tenderá otro puente entre las dos ciudades por vía marítima.