La feria de arte moderno y contemporáneo Art Basel abrió ayer al público, un día después de que miles de invitados (compradores) seleccionados invadieran los inmensos recintos que albergan las distintas secciones de este evento que demuestra, una vez más, que el arte aguanta bien los embates de la crisis. Creada en 1969, la feria se afianzó como la primera de su categoría en la década de los noventa frente a eventos similares de alcance internacional como Art Colonia (Alemania), la Fiac de París, Arco de Madrid o Frieze de Londres. La creación hace once años de Art Unlimited, la propuesta consagrada a obras monumentales, y su posterior extensión hacia el mercado norteamericano, con Art Basel Miami Beach, reforzaron su posición en este competitivo negocio. Asimismo, la reciente adquisición de la principal feria de arte de Hong Kong ha confirmado a la feria de arte suiza como la más importante en su género.
No es de extrañar, por tanto, que más de un millar de galerías hayan intentado participar en la edición de este año. Finalmente, y tras un riguroso proceso de selección, han sido elegidas 300 procedentes de 35 países (73 de Estados Unidos, 50 de Alemania, 32 de Suiza y 7 de España). Exponer en Art Basel supone una oportunidad inigualable para cualquier marchante en términos de volumen de negocio, pues en una semana de exposición puede realizar ventas por un valor equivalente a la facturación de varios meses «normales».
La oferta de arte en la edición de este año es abundante, con más de 2.500 obras expuestas. Una de las primeras impresiones que surge del recorrido por los interminables y laberínticos pasajes del recinto ferial es que la pintura sigue siendo la expresión suprema y preferida del arte, a pesar del espacio que han ganado las propuestas basadas en la fotografía, las instalaciones de los más variados materiales y las imágenes de vídeo o cinematográficas.
Según los especialistas, este año hay más pinturas que en cualquier otra edición de las últimas dos décadas e incluso las galerías dedicadas a trabajos de fotografías se han animado a exhibir al menos un cuadro. Lo clásico consolida así su posición y se muestra a los visitantes de Art Basel en todo su esplendor a través de estupendos Magritte, de fantásticos Léger y de excelentes Mirós y Picassos. Del artista malagueño hay bodegones y grandes desnudos femeninos, mientras que de España se ven obras de Manuel Millares, Miquel Barceló y Antoni Tapiès.
Obras monumentales
Motivo de contemplación son también pinturas de Chagall y Francis Bacon, bodegones de Giorgi Morandi, cuadros y esculturas de Marino Marini, dibujos y esculturas de Giacometti y varias obras de algunos de los más destacados representantes del arte alemán de los últimos años, como el recientemente fallecido Sigmar Polke, George Baselitz y el cotizadísimo Gerhard Richter. En el paseo, el curioso también puede toparse con el 'art brut' del francés Jean Dubuffet, con numerosos cuadros negros de Pierre Soulanges y bonitas obras del vanguardista uruguayo Joaquín Torres García, fallecido en 1949.
En el otro extremo de la propuesta artística, Art Unlimited presenta 62 trabajos monumentales esparcidos en 17.000 metros cuadrados, además de una decena de obras que forman parte de la sección 'Art Parcours', y que están expuestos al exterior en diez distintos lugares del barrio de Basilea que acoge la feria.