Después de que la semana pasada dirección y comité de empresa de la planta de Mercedes de Vitoria expusieran, por separado, sus posiciones radicalmente opuestas respecto a las condiciones del futuro convenio -aspecto clave para la llegada a Euskadi de la fabricación del nuevo modelo de furgoneta VS20 que sustituirá a las actuales Vito y Viano-, ayer una y otra parte volvían a sentarse en la misma mesa, en la decimocuarta reunión en los últimos tres meses para buscar un acuerdo sobre la situación laboral de la plantilla.
Y el resultado no pudo ser peor: las negociaciones quedan «rotas» según los sindicatos, mientras que la empresa también reconoce que «no se vislumbra un resultado positivo cercano». Hasta el punto de que la fábrica automovilística alavesa, la única de Euskadi y la mayor industria de la comunidad, responsable del 3% del PIB vasco, paraliza el proceso de implantación de la citada furgoneta.
En concreto, quedan en suspenso las obras de infraestructura que iban a comenzar en verano para adecuar las instalaciones y las líneas de producción y montaje de Avenida de los Huetos al nuevo modelo. La factoría considera que no es el momento de hacer inversiones si no tiene asegurada la fabricación del vehículo, cuyo desarrollo sigue su curso porque «la situación actual sólo afecta a la planta de Vitoria».
También la preparación de prototipos necesarios para pruebas y ensayos del Departamento de Desarrollo, «que en un principio estaba previsto se fabricaran» en la capital alavesa, «queda pendiente de una próxima decisión condicionada a la evolución de las negociaciones», confirmaron a EL CORREO fuentes de la empresa.
Porque el encuentro de ayer entre sindicatos y dirección, que apenas duró media hora, sólo sirvió para hacer más grande la brecha. Mercedes se mantuvo firme en los cuatro pilares defendidos desde el inicio de la negociación y que se practican en las factorías del grupo Daimler en Alemania: flexibilidad, contención de costes, movilidad funcional y productividad. «Son imprescindibles para cumplir con los requerimientos del VS20», según la multinacional, y nunca negociables.
Durante la reunión volvieron a surgir las dos propuestas que el pasado miércoles Emilio Titos, director general de la planta vitoriana, anunció en Stuttgart, en la sede central de Mercedes: la necesidad de reducir un 10% los sueldos sobre la base de 2008 y de rebajar un 25% los costes de producción.
Asamblea en la fábrica
«Lejos de modificar sus planteamientos, como se había comprometido en la última reunión, la empresa se ha aferrado a su posición, diciendo que su propuesta actual, que es la misma que nos ha presentado desde el principio, es el requerimiento mínimo para lograr un acuerdo», denunció el comité de empresa en un comunicado.
Según los ocho sindicatos que representan a los 3.200 empleados, la factoría les trasladó la idea de que «si no aceptamos todas sus pretensiones, no es posible el acuerdo. La única salida al bloqueo de la negociación, según la dirección, pasa por la adhesión a la propuesta empresarial» actual. Y el comité no está dispuesto a aceptarla -ya el pasado viernes advirtió que «no vale todo» para fabricar la furgoneta-.
Más bien, todo lo contrario. «Chantaje» y «amenaza» fueron términos empleados ayer por representantes sindicales para definir lo que ellos consideran una «estrategia de la empresa» para presionar a los trabajadores. «Estamos ante un punto de inflexión», dicen, y por ello convocarán en los próximos días una asamblea general de toda la plantilla. Aunque las primeras movilizaciones ya tienen fecha, hora y lugar. Será mañana, a partir de las 10.30 y de las 19.00 horas, en la plaza de Correos de Vitoria. «Es fundamental que la plantilla muestre su rechazo a la postura totalitaria que está manteniendo la empresa», opina el comité, para quien las pretensiones de la dirección están siendo «salvajes».
La favorita del grupo
Fuentes de Mercedes, en cambio, recuerdan que para que Vitoria consiga la fabricación de la VS20 es imprescindible hacer recortes e implantar, como dijo Titos, «un nuevo marco de referencia». La preferencia de la fabricación del vehículo, en el seno de la dirección de Daimler, es la capital alavesa -garantizaría el futuro de la planta durante 15 años, según el propio director general-, por delante de Ludwigsfelde, en Berlín, «pero condicionada a la consecución de los objetivos asignados por el Board of Management».
De ahí que la dirección y la división de Recursos Humanos «quedan a la entera disposición de los miembros de la comisión negociadora para tratar cualquier tema que, con motivo de la negociación colectiva, les pueda interesar». Pero a día de hoy parece que las posturas son irreconciliables. También porque en el seno del comité existe, por el momento, unidad sindical y la advertencia de que la «conflictividad será inevitable» si la empresa no cede en su pretensión.