El Ayuntamiento de Ibarrangelu procede estos días al derribo de la estructura de hormigón inacabada que se emplea como garaje de los apartamentos aterrazados de Laida. De esta forma, el Consistorio cumple la sentencia firme emitida el pasado año por el Tribunal Superior de Justicia del País vasco -TSJPV- y «damos carpetazo a un litigio que lleva más de treinta años», aseguró el alcalde de la localidad, Jesús Mari Ziluaga.
Una grúa de 50 toneladas retirará el esqueleto conocido como 'mamotreto'. Tras el derrumbe, la Administración local procederá a restaurar el entorno con la creación de una zona ajardinada y la plantación de arbolado. El proyecto de mejora ambiental requerirá una inversión de 235.000 euros, que será sufragada por la Diputación -85%- y el Ejecutivo municipal.
Una sentencia del Tribunal Supremo condenó en 1979 a seis años de inhabilitación a dos ex-alcaldes por permitir la construcción de las viviendas junto a la playa sin exigir al promotor las correcciones urbanísticas pertinentes. El fallo dictaminó también la demolición «de lo edificado en exceso», además de anular las licencias de obras concedidas en su día. La Corporación aceptó restaurar la legalidad urbanística, pero derribando sólo las dos plantas de la estructura de hormigón que quedó inacabada, porque el resto realiza una función de muro de contención de la ladera y su demolición podría afectar a la seguridad de las viviendas. La jueza que instruyó el caso valoró la propuesta municipal y ante «la imposibilidad material o legal» de ejecutar el veredicto optó por una ejecución sustitutoria por vía de la indemnización.
Menor daño posible
«Todo para defender el interés público y causar el menor daño posible a los ocupantes de las casas. Al final los pisos no se echan pero dentro de la legislación urbanística están catalogados como 'disconformes con la ordenación'», indicó Ziluaga. El Ayuntamiento ya legalizó la situación de los apartamentos en 2008 y sus propietarios procedieron a realizar reformas en sus domicilios ya que muchos contaban con problemas de humedades y roturas de cornisas dado que nunca se habían acometido mejoras al carecer del permiso de habitabilidad necesario.