Cerca de 100.000 vizcaínos se verán afectados hoy, de nuevo, por el conflicto laboral que se vive en el seno de Metro Bilbao. Los cerca de 750 empleados de la compañía están llamados a secundar un paro de cuatro horas: entre las 06.30 y las 08.30, así como entre las 18.30 y las 20.30. Los servicios mínimos decretados garantizan que circularán cuatro de cada diez trenes. Será la segunda huelga parcial en una semana. La protesta de hoy, sin embargo, es más que probable que no tenga el seguimiento del pasado miércoles. El motivo: la ruptura de la unidad sindical. CC OO pidió en la tarde de ayer a sus afiliados que acudan al trabajo y hagan caso omiso a una convocatoria que sí mantienen ELA, UGT, LAB, ESK y CIM.
CC OO, que cuenta con tres de los 17 delegados del comité de empresa, se mostró partidario de aceptar la oferta que en la mañana de ayer presentó la dirección. La propuesta prevé aumentar la plantilla en cuatro conductores y dos supervisores. Además, flexibiliza las condiciones para que los operarios puedan acceder a un plus por objetivos y reconoce el pago de la cantidad que estipula el convenio por el servicio especial que se prestó en el último derbi celebrado en Semana Santa en San Mamés, entre el Athletic y la Real Sociedad.
El ofrecimiento, sin embargo, generó rechazo en la mayoría del comité. ELA y CIM la calificaron de «insuficiente». En la misma línea, LAB valoró «el paso dado», pero aseguró que todavía hay «muchas» cosas de las que hablar, como la supresión de la cláusula de confidencialidad que la compañía quiere ahora hacer firmar a todos sus empleados. UGT, por su parte, calificó la proposición de «más o menos aceptable». En lo que sí coincidieron todas las fuerzas sindicales, salvo CC OO, es en que la decisión de aceptar la oferta debe recaer en la asamblea de trabajadores.
El órgano estaba convocado para mañana y ayer fue «materialmente imposible» adelantar su celebración, según fuentes del comité. En este contexto, CC OO y UGT pidieron aplazar los paros, pero el resto de fuerzas se opusieron. Fue entonces cuando CC OO se desmarcó totalmente, mientras que UGT decidió aceptar lo acordado por la mayoría sindical. Una hoja de ruta que prevé seguir adelante con la protesta de hoy y someter mañana a votación entre los operarios el plan de la dirección.
Este esquema era el que en un primer momento habían acordado todos los miembros del comité. Y lo hicieron porque pesaba sobre la unidad sindical lo acaecido en Navidad, cuando CC OO, ELA y UGT se desmarcaron de las movilizaciones propuestas para protestar contra el servicio de Nochebuena.
Vigencia de la proposición
La oferta de la dirección prevé ampliar de 158 a 162 los conductores. En este sentido, respeta lo que pedía el mediador, que cifró en 162 el punto de partida para las negociaciones. De las cuatro nuevas incorporaciones, dos se producirían antes del 31 de julio y las otras dos, antes de la entrada en servicio de la estación del centro de Basauri. El ofrecimiento del consejero delegado, Iñaki Prego, también plantea que se pase de 173 a 175 revisores. Los sindicatos mayoritarios reclaman que sea un mínimo de 178.
Para CC OO, la oferta es «buena». «Mejora las condiciones actuales», sostuvo uno de sus delegados. «Por eso, y porque tenemos que ser responsables con los usuarios, hemos pedido anular los paros», argumentaron. Otro de los aspectos que aún hay que dilucidar es la vigencia de la propuesta. La dirección, según afirman los sindicatos, intentó por todos los medios anular la huelga que tendrá lugar hoy. Para ello incluyó una cláusula en la que el acuerdo se mantenía en vigor siempre y cuando se desconvocaran las protestas. Al no producirse esta premisa, algunas centrales temen que la gerencia se eche atrás y retire su propuesta en las próximas horas. El paro de hoy será decisivo para medir la fuerza de un comité que ha perdido a tres de sus 17 delegados en su intención de continuar adelante con sus reivindicaciones.