Rápida y calculada al milímetro. En poco más de hora y media y con un quórum histórico del 82,34%, la junta de accionistas de Iberdrola celebrada ayer en el Palacio Euskalduna de Bilbao, escenificó una vez más el apoyo masivo de los propietarios al presidente de la compañía, Ignacio Sánchez Galán. De hecho, aprobaron con notables mayorías todos los puntos planteados por el consejo de administración. El encuentro también sirvió para reeditar un nuevo capítulo en la batalla mantenida por ACS, principal accionista de la eléctrica con el 19,02% del capital, para entrar en su consejo de administración.
En esta ocasión, la constructora trató de utilizar la celebración del cónclave para convertir a la BBK, segundo mayor accionista de la energética, en un arma arrojadiza contra la defensa que ejerce el equipo de Galán en este conflicto. Incluso pidió la salida de la caja del consejo de la firma vasca por el reciente nombramiento de su presidente, Mario Fernández, como consejero independiente de Repsol. El intento fue desactivado por Galán que, lejos de 'entrar al trapo' de ACS para 'hacer ruido' con este asunto , ni tan siquiera respondió a la petición de explicaciones solicitadas. En suma, hizo invisible a la compañía de Florentino Pérez.
Ayer, apenas hubo lugar para la improvisación en el Euskalduna. En la que fue la última junta antes de la desaparición de los blindajes legales, los responsables de Iberdrola no estaban dispuestos a dar a ACS ni una sola oportunidad para poder maniobrar en contra del equipo gestor. Y así fue.
Durante su intervención inicial, Galán destacó ante los accionistas asistentes los magníficos números que arroja la compañía y los éxitos logrados gracias al modelo de gestión aplicado.
Tras poco más de media hora de discurso, llegó el turno de los propietarios. El segundo en intervenir fue el secretario general de ACS, José Luis del Valle. Apoyado en los argumentos que ha venido esgrimiendo desde hace dos años, el ejecutivo de la constructora no dudó en acusar al consejo presidido por Galán de estar «obsesionado» por frenar su entrada en el consejo. Y en ese sentido, anunció su rechazo a varios de los puntos que fueron votados, entre ellos cambios en los estatutos que, según aseguró, permitirán al presidente de la eléctrica contar con «poderes exorbitantes, casi omnímodos, para limitar el derecho de los accionistas». Del Valle también rechazó la reducción del número de consejeros a 14, algo que complicará todavía más la entrada de ACS en ese órgano, en el que ayer no solicitó ningún puesto.
Además de esos puntos a los que se opuso la constructora, la junta aprobó la integración de Iberdrola Renovables y la posibilidad de ampliar capital hasta en un 50%.
Pero ACS introdujo una nueva variable para tratar de reforzar su argumentación de que es «vetada» injustamente en la eléctrica. Se trata de la entrada del presidente de la BBK, Mario Fernández, en el consejo de Repsol, mientras Xabier de Irala es consejero dominical por la caja en Iberdrola. José Luis del Valle aseguró que la situación de la entidad financiera también genera incompatibilidades y denunció las «distintas varas de medir» que, aseguró, se aplican en este caso y en el de la firma del ladrillo. Al respecto, pidió a Galán explicaciones sobre este asunto y reclamó todos los informes elaborados al respecto. Y tras ello, no dudó en asegurar que la BBK debería abandonar el consejero de Iberdrola si se aplicaran los mismos criterios.
Malestar
Fuentes consultadas por este periódico aseguraron que las acusaciones de ACS han provocado un profundo malestar en la BBK, que se ha visto «involuntariamente utilizada» en un conflicto que enfrenta al presidente de Iberdrola con Florentino Pérez.
Tal y como desveló Galán en una entrevista publicada el pasado domingo por EL CORREO, la situación de Mario Fernández fue estudiada por los órganos de Iberdrola, que concluyeron que «no existe ningún conflicto estructural. Si se produjera alguno puntual, los sistemas de gobierno corporativo de Iberdrola y de las otras sociedades lo manejarían adecuadamente».
Con todo, Ignacio Sánchez Galán evitó ayer que la bola de nieve puesta a rodar por ACS tratando de utilizar a la BBK se agrandara. Lo hizo obviando, absolutamente, las peticiones de la constructora. Es más, hizo como si sus representantes no estuvieran presentes.
Durante su respuesta a los accionistas, el ejecutivo se centró en poner de manifiesto el éxito de la gestión aplicada por su equipo y se limitó a afirmar que «respeta» las decisiones de los «competidores» de Iberdrola, al tiempo que rechazó «hacer comentarios públicos sobre planes o estrategias que llevan a cabo otras compañías».
Únicamente aludió a la reciente sentencia emitida por un juzgado de lo mercantil de Bilbao para subrayar que ese fallo deja claro que «la protección del interés social debe prevalecer sobre el sistema que permite a un accionista designar a un consejero por representación proporcional». Y ello, añadió, por los «posibles perjuicios que podría suponer para Iberdrola» dar entrada en su consejo a «un competidor» por la fuga de información sensible.
El representante de ACS admitió a posteriori que la decisión de Galán de no responderle «era algo esperado», si bien aseguró que la eléctrica tiene «obligación» de hacerlo «por escrito» en un plazo de siete días. Tras evitar desvelar si la constructora impugnará o no la junta de ayer, Del Valle se refirió a la posibilidad de convocar un encuentro extraordinario cuando desaparezcan los blindajes, a partir del próximo mes de julio. «Hoy en día no lo tenemos en la cabeza, pero podremos hacerlo en cualquier momento», apostilló.