Hace casi medio año que las máquinas entraron en la calle Gorbea, en el tramo desde Sancho El Sabio hasta Beato Tomás de Zumárraga, para acometer la reforma enmarcada en el proyecto Alhóndiga impulsado por el Gabinete Lazcoz. Tras varios meses de inevitables molestas, polvareda y ruido, el objetivo de remodelar esta arteria para darle un aspecto más atractivo y aumentar su potencial comercial empieza a dar sus frutos.
Todavía con los obreros rematando el pavimento, los comerciantes y hosteleros de la calle ya notan los primeros signos de mejoría en la afluencia de clientes, que han reparado en su moderna estética. «Nos beneficiará a todos», constata Alfredo, el responsable de Helados Plaza, uno de los establecimientos con más años de presencia en esta arteria comercial. «El pasado fin de semana, con el buen tiempo, los bares colocaron terrazas y se animó mucha gente a sentarse», señala. Y es que esta calle semipeatonal luce aceras más anchas y estrena nuevo pavimento, similar al de Prado, Magdalena o las cercanas Ricardo Buesa y Sancho El Sabio. La vía contará con 5 bancos circulares iluminados con luces que cambian de color, y también se ha habilitado una zona de carga y descarga a petición de los minoristas. Ana regenta en Gorbea la tienda de embutidos y alimentación La Encina Charra, además del bar La Bellota, en la acera de enfrente. «Nos reunimos con los técnicos municipales para pedirles que fueran más rápido con los trabajos. No queríamos que hicieran una zanja, pasara un mes, y continuaran con las obras; era demasiado tiempo de espera. De todos modos, podían haber terminado antes», señala la dueña de ambos locales.
Las principales pegas que han encontrado tanto en este comercio como en otros negocios vecinos ha sido la accesibilidad. «Hay muchas personas mayores que compran en la zona y han sufrido dificultades». Pero ahora que las máquinas están dando los retoques finales, «todos contamos con las mejores expectativas, y estamos satisfechos».
En plena ruta 'pintxo-pote'
Desde la barra del Tobas Tavern, donde se concentran la mayoría de los grupos que los jueves recalan en la ruta del 'pintxo-pote', también aplauden la renovación. «Aunque estamos al final de Gorbea y tal vez no nos han afectado tanto las obras, siempre viene bien una reforma», afirma su responsable, que ya sufrió el calvario de las zanjas cuando levantaron Sancho El Sabio. Cerca, Jorge Arribas, un joven que miraba el escaparate de Disco Láser, se mostró muy sorprendido por la reforma. «Esta calle ha mejorado un montón. Seguro que atrae a mucha más gente que ahora».