«Jodie me llamó y me preguntó si podía echarle una mano. Y la adoro, quería volver a trabajar con ella y me gustó el material. Así que nos pusimos manos a la obra». Mel Gibson explica de esta manera tan particular su participación en 'El castor', la película que le devuelve a las páginas de los periódicos dedicadas al cine tras haber copado durante varios años las de sucesos y escándalos. Será por ello que durante la presentación del filme en Cannes, optó por no decir ni pío y sólo posó para los fotógrafos. No quería quitar un ápice de protagonismo a su íntima amiga, Jodie Foster.
La relación entre los dos actores comenzó hace 17 años con 'Maverick', un 'western' entretenido que protagonizaron juntos y en el que surgió la amistad entre dos personas completamente opuestas. Foster es liberal, madre soltera y muda sobre la paternidad de sus retoños. Gibson es todo lo contrario: ultracatólico, extravagante y famoso por sus borracheras y por los escándalos. Pero el caso es que congeniaron. Y Foster fue una de las pocas personas del cotarro hollywoodiense que apoyó a Gibson cuando el mundo comenzó a desplomarse sobre su cabeza hace un lustro.
En 2006 fue detenido por conducir borracho y decirle al policía que le arrestó, de religión judía, que «los judíos son los responsables de todos los males de este mundo». El actor reconoció los hechos, se avergonzó de su actitud y aseguró que lucharía contra su alcoholismo. Tres años después firmaba el divorcio con Robyn, su esposa durante 26 años y madre de sus siete hijos.
Tuvo una hija con la pianista rusa Oksana Grigorieva, pero la relación acabó como el rosario de la aurora y hundió un poco más la figura de Gibson. La pareja se separó en abril del año pasado y comenzó la guerra entre ellos, con peticiones de alejamiento y acusaciones de violencia doméstica.
Para rematar su situación se ganó el desprecio de toda la comunidad latina al llamar a uno de sus empleados «espalda mojada» y amenazarle con acudir a las autoridades para estudiar su situación legal en Estados Unidos. Desde entonces, las apariciones de Mel Gibson se cuentan con una mano. Salvo cuando le llama Foster para hacer una película.