La situación para el ciudadano medio en Portugal es oscura, con tiempos de penuria, un rescate de la UE y crisis de Gobierno ante las malas decisiones. Sin embargo, en el terreno futbolístico descubre con asombro que domina la segunda línea europea y que dispone de mimbres para una nueva 'idade de ouro'. Así, el principal síntoma es la aparición de tres equipos lusos en las semifinales de la Europa League y el indiscutible protagonismo en el césped de conjuntos con personalidad como el Oporto, nuevo campeón de la competición.
Para ganar el torneo, el equipo blanquiazul ha demostrado apetencia (nadie ha marcado más tantos en Europa), un futbolista en forma como Falcao (goleador de la competición que ha superado el récord de Klinsmann) y Hulk, portento físico zurdo y pesadilla de los defensas. El papel de favorito fue asumido por los de André Vilas-Boas en Dublín, a un paso de completar el triplete de títulos -ha ganado la Liga y disputa la final de Copa en tres días- y con una arrebatadora trayectoria en la presente temporada, con solo seis derrotas en cuatro competiciones.
Con la iniciativa prevista, el Sporting de Braga se replegó, entregó el balón y se confió a su excelencia defensiva. Resultó una estrategia efectiva durante casi 45 minutos, sin ningún disparo dentro de su portería y la falta de tensión de un encuentro plomizo. Pero llegó el error de los rojos y Guarín aprovechó para asignar a Falcao el citado gol de cabeza con un excelente centro.
Reacción tardía
El tanto del sudamericano antes del descanso sirvió para voltear un choque de trote y escasa calidad. Solo tras el tanto en contra el Sporting de Braga se obligó a atacar y deshacer su actitud defensiva. Contó con la mejor oportunidad Mossoró, pero su cara a cara con Helton murió en la pierna izquierda del guardameta. Resultó su única ocasión, puesto que el árbitro madrileño no señaló una segunda tarjeta amarilla a Sapunaru en el minuto 70. Poco más presentaron los 'guerreros de Miño', con fama de matagigantes pero con la inexperiencia de las finales.
El gol de Falcao abotona el gran año del Oporto y de Vilas-Boas, entrenador reconocido a pesar de su juventud, quien aspira a hacer grande a los dragones. Dispone del espíritu ambicioso, la confianza del ganador y de futbolistas excelentes como Falcao y Hulk, siempre que pueda retener a tan apetitosos fichajes en sus filas. El presidente, Nuno Pinto de Costa, se encargará de mantenerlo, porque a sus 73 años ha sumado más de 50 títulos con su querido Oporto.