El Muelle de Hierro de Portugalete recuperará su esplendor en julio

La reforma de la estructura centenaria concluirá a finales de junio después de ocho meses de obras

IVÁN ALONSOPORTUGALETE.
Las cruces de San Andrés flanquean el pasillo. ::
                             FOTOS: MIREYA LÓPEZ/
Las cruces de San Andrés flanquean el pasillo. :: FOTOS: MIREYA LÓPEZ

El Muelle de Hierro de Portugalete está cerca de recuperar su aspecto original, el que le imprimió Evaristo Churruca en 1887. Esta puesta al día, que arrancó a mediados de octubre, acaba de entrar en su última fase. Ya han concluido los trabajos en la parte inferior, que se recupera para la pesca y las visitas puntuales. Y ahora se abordará el cambio de la calzada y la barandilla en la zona superior, destinada al paseo. En julio -«o lo antes posible», como puntualiza la Autoridad Portuaria-, las vallas que delimitan el área de trabajo desaparecerán de las inmediaciones de las piscinas de Portugalete y la centenaria estructura volverá a llevar a cientos de vecinos hasta el faro.

La reforma para devolverle su esplendor perdido está prácticamente concluida. Ya sólo falta rematar algunos metros de metal con pintura negra -paradójicamente, el color del que se está deshaciendo su vecino, el Puente Colgante- y centrarse en el pavimento y la barandilla de la parte superior de la infraestructura, la más usada por los viandantes. En esta zona, los técnicos estudian una propuesta del Ayuntamiento de Portugalete para suprimir el actual firme de asfalto por otro de hormigón impreso, que simule la forma de unos listones de madera. Cuando se puso en servicio el muelle a finales del siglo XIX eran tablas las que conformaban el firme, pero hoy, por cuestiones prácticas y de mantenimiento, la fórmula es inviable.

Para otros 120 años

Uno de los elementos recuperados más llamativos son las barras de hierro en forma de cruz de San Andrés, que evitaban que la gente cayera al agua. Incluidas en el proyecto original y sustituidas después por una barandilla, el plan de reforma las ha recuperado con su aspecto original e incluso ha cegado 250 metros de muelle con un bosque de ellas que cruzan de un lado a otro del paseo. Las razones, de seguridad y estructurales, esconden otro motivo romántico: la parte inferior del muelle de hierro estaba llena de estas crucetas longitudinales cuando se inauguró, e impedían el tránsito. El Muelle de Hierro se ha saneado por completo para asegurar su supervivencia otros 120 años. Los técnicos explican que se ha sustituido parte de su estructura: vigas longitudinales, transversales, crucetas, apoyos...

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