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Gila y los pelotaris

BILBAINOS CON DIPTONGO

Gila y los pelotaris

18.04.11 - 02:39 -
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Nunca imaginó que aquel amor pudiera costarle la vida. Estamos en los 70. México DF. El padre de la chica, hombre de terrible carácter y rápido gatillo, les aguarda en la calle. Sabe que Yolanda está con él. Y, en cuanto salga, lo matará. Por rondar a su hija y porque no acepta la relación. Miguel, desesperado, telefonea a sus amigos los pelotaris. Salsamendi le responde que ellos se encargan. Media hora después, aparece una cuadrilla. Son diez. Visten gabardinas, txapelas y parecen borrachos. Pasan por delante del indignado padre, abrazados y canturreando, y entran en la casa. Gila comprende entonces que son Larrañaga, Odriozola, Salsamendi… los pelotaris. Llevan escondidas dos gabardinas y dos txapelas. Les visten con ellas, colocan una botella de ginebra en el bolsillo de Yolanda, y salen a la calle. El padre no sospecha que la cuadrilla tiene ahora doce miembros. Por eso sigue esperando, rabioso y pistola en mano, a que salgan los amantes. El grupo llega a la calle Río Lerma. Yolanda toma un taxi y Miguel se va con los pelotaris, camino del frontón, entonando viejas canciones vascas.
La anécdota está, ampliamente recogida y mejor contada, en el libro de memorias de Gila 'Y entonces, nací yo'. Una lectura muy recomendable. Divertida y amarga. Increíble, pero real. Lo cuento, porque los pelotaris siempre fueron gente especial. Como de otra casta. Más allá del deporte protagonizaron curiosas historias y sucedidos. Tanto aquí como en medio mundo. Quienes nacimos en el entorno del Club Deportivo sabemos lo que es convivir con los héroes de las tres paredes. En este frontón de Alameda Rekalde, había un personaje apodado 'El Divino'. Cuando intuía 'cuerda' o 'tongo', abría su paraguas. Era la señal de que había que cubrirse en la apuesta. De él hablaremos otro día porque es un Pitarque... al cuadrado.
Los amantes huérfanos de la pala me dicen que el Bizkaia no es un frontón adecuado para la pala. Como mucho, para la pala corta. Una puntilla letal para una disciplina genuinamente bilbaina. Así me lo trasladan Javier Gil y el grande de la pala José Mari Zarandona. Es el único 'pero' que ponen a unas impecables instalaciones. Recuerdan ambos, con nostalgia, el frontón de Zabalbide, cuna de palistas. También me apuntan el de la Cervecera del Norte. Una ratonera manomanista en la que se cruzaban sonadas apuestas que hicieron época. Allí, las figuras del Gancho y del Momio eran habituales. El primero es el pelotari que aparenta que es un zote y, tras apostar, descubres que es un fenómeno y te deja pelado. La segunda es la apuesta que aparenta darte ventaja, por ejemplo 10 tantos a 22, pero que es un cebo para que piques y te levanten el dinero. Qué decir del Euskalduna, donde Txikito de Gallarta y Amorebieta hicieron leyenda. Cuentan en los mentideros del Botxo que, en ese frontón, dos delanteros adversarios apostaron, bajo cuerda, a perder. Ninguno sabía que el otro hacía lo propio. Así que, tras fallos voluntarios, llegaron al cartón 44. El que sacaba trató de pegarle a falta, pero el otro entró al aire y la envió bajo la chapa. Se montó tal escándalo que acabaron en el cuartelillo. Por suerte, siempre hubo más honor que vergüenza en los frontones.
Ayer se jugó la final de parejas manomanista en nuestro nuevo y precioso Bizkaia. Ojalá Bilbao viva grandes días de pelota como antaño. Cuando ir al frontón y a San Mamés eran dos citas naturales y complementarias. Como el aperitivo del domingo y la comida familiar. Lo merece un deporte con el que no pudo ni la dictadura. Nadie sabe por qué Franco permitió que se siguiera apostando en los frontones. Hasta el mismísimo Al Capone fue derrotado por ellos. En su caso, se desesperó con la cesta punta. Demasiado complicada como para controlar las apuestas. Y es que los pelotaris son gente imprevisible. Que se lo digan al famoso mafioso de Chicago o al enojado padre mexicano con el que comenzaba este artículo. Como escribió Gila en sus memorias, «aquellos pelotaris eran unos tíos cojonudos».
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Ojalá Bilbao viva grandes días de pelota en el Bizkaia. :: B. AGUDO

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