Paladear la lluvia

PEDRO BAREACRÍTICA DE TEATRO

Decir lluvia y que llueva' es un ensayo plástico del grupo Kabia, con voz-palabra en euskera y castellano, música e imagen. Va a los premios Max y ganó ya el Ercilla. La obra es como un sueño en el tiempo y el espacio, con una especie de mascota fija: el paraguas. Un montón de todos los tamaños, sombras de paraguas, luz en los paraguas, paraguas objeto, barrera o disfraz. Allí resbalan pizcas de vida, el agua, el fuego, la tierra... al hilo de la prosa poética de Sarrionaindia en un ámbito de teatro total.

El trabajo apunta muy alto. Aun así en el andamio teatral del director Borja Ruiz hay saltos, con desvíos y fugas de humor. Se abre un paraguas gris, con la copa y las varillas en forma de corazón, y pintan en la tela: 'estoy en paro'. Al lado del pulido y la belleza sub-real, el gag y la broma como sin fiarse.

Llaman a la lluvia y les llueve de todo como en un rito de tránsito. El fetiche del paraguas parecía sólo cosa de Juan Carlos Eguileor o de José Ibarrola. Han venido los de Kabia. Y su mirada a la plaza pública y al misterio, más allá del día a día sin color, evoca 'El relevo' de Gabriel Celaya, la obra teatral de otro poeta.

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