Todos los años por estas fechas -cuando el universo de la Fórmula 1 se despereza y los V8 vuelven a rugir- sir Jackie Stewart tiene a bien hacer públicas sus consideraciones acerca del curso entrante, acaparando la atención de no pocos apasionados de este deporte. La leyenda escocesa se recupera aún del achuchón que semanas atrás encendiera todas las alarmas en la familia del gran circo pero fiel a su carácter no ha dudado en asumir el papel de maestro de ceremonias en el lobby itinerante que la sociedad de capital riesgo propietaria de Lotus Renault ha puesto en marcha alrededor del paddock. Ya se sabe, genio y figura, ocio y negocio.
No cabe duda de que las sutiles opiniones vertidas por el mítico tricampeón suponen una referencia en el arranque de la temporada y servirán como tema de conversación al reencuentro de los protagonistas a partir del próximo jueves en un escenario incomparable como el Albert Park de Melbourne, ciudad volcada en la pasión por las cuatro ruedas. Sebastian Vettel encabeza en 2011 la parrilla y su monoplaza atemoriza sin haber mostrado aún sus afiladas garras, cuando apenas ha ofrecido poco más que fuegos de artificio durante las probaturas invernales. El talento germano estrena reinado recién renovado por Red Bull, convertido en reclamo de esa campaña de fidelización de talentos y cierre de filas emprendida recientemente por el gigante de las bebidas energéticas.
Olvidada la vorágine de emociones que supuso su ascenso al olimpo del motor, el invierno se ha mostrado farragoso para los austríacos y no sólo por los rigores climatológicos del momento. Alarmados ante los cantos de sirena con que Fernando Alonso corteja sin ruborizarse a los elegidos del pitlane -convertido ya en líder indiscutible de los de Maranello- los gestores de Red Bull han precisado de su más sutil poder de persuasión, ese que usted está pensando, para convencer a sus mejores hombres de las bondades del aire fresco y desenfadado que les ha hecho campeones del mundo, de que no merece la pena emigrar a Italia para copar los anuarios del automovilismo.
Sin embargo, algo tendrá el rojo Ferrari cuando despierta pasiones, y no sólo entre los tifossi. Sir Jackie resume atinadamente el espíritu de la parrilla al aseverar que en tanto en cuanto Adrian Newey -el mago del tablero de diseño- mantenga el entusiasmo por su trabajo Red Bull será rival para Ferrari, mientras deja caer Mr Stewart que con Alonso al frente derrochando confianza el engranaje ferrarista vuelve a presumirse formidable en el manejo tanto de los recursos tangibles como de aquellos que se ventilan entre bambalinas. Al tiempo, el aludido identifica a Michael Schumacher como su más directo rival, mucho más en el marco de una estrategia de desgaste de los flamantes campeones, que en un adelanto del temor infundido por el Káiser ahora que su Mercedes ha atinado el rumbo en el último suspiro de la pretemporada.
Pero no cabe duda de que es Pirelli quien encarna la gran novedad del certamen. El fabricante transalpino retorna al Mundial dispuesto a poner un toque de tabasco en la coctelera al proponer unos neumáticos de menor duración a los ofrecidos anteriormente por Bridgestone. Sea por la falta de desarrollo lógica en estos compases del calendario, sea porque deliberadamente se ha buscado introducir un elemento distorsionador que provoque nuevos quebraderos de cabeza a los estrategas de las escuderías, la aparente falta de consistencia de las Pirelli hace pensar en un continuado peregrinar por la línea de boxes. En definitiva, afrontamos un campeonato incierto que por primera vez desde los setenta congregará a cinco campeones en pista, aunque echaremos de menos a Robert Kubica, quien al volante de un monoplaza transgresor estaba destinado a convertirse en el perejil de todas las salsas.
A la espera de su regreso disfrutemos de nombres propios como los de Webber, Hamilton, Button, Massa, Rosberg, Barrichello o los ya citados aspirantes al título; sin olvidarnos de meritorios que como Jaime Alguersuari precisan de actuaciones convincentes que les catapulten a volantes de primer nivel. Como para perdérselo, ahora que ya es primavera también en el pitlane.