La recuperación de la economía vasca no termina de consolidarse y uno de los mejores termómetros para medirla, la recaudación de impuestos que realizan las haciendas forales, así lo refleja. En los dos primeros meses del año, las diputaciones de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa han ingresado por todos los conceptos tributarios 2.061,7 millones de euros, apenas un 0,9% más que en el mismo periodo del ejercicio 2010.
Aunque la tendencia es ligeramente positiva, no colma, sin embargo, las aspiraciones de mejora de los ingresos que tenían el conjunto de instituciones vascas hace tan sólo unos meses y que han servido para elaborar los Presupuestos forales y del Gobierno vasco para este año. Ese 0,9% de aumento en la recaudación queda muy alejado de la tasa de referencia -el 5,9%- que Gobierno y diputaciones han estimado para el incremento de sus ingresos en 2011. Así las cosas, si no se produce una mejora sustancial de la actividad económica en los próximos meses -algo que los analistas ya comienzan a poner en tela de juicio-, los poderes públicos de la comunidad autónoma pueden encontrarse con un problema de déficit inesperado al terminar el ejercicio.
Resultado dispar
Pese a que Guipúzcoa anticipó que sus ingresos habían mejorado en un 3,3% y Vizcaya en un 2,7% en estos dos primeros meses, la tasa agregada de los tres territorios se ha quedado por debajo del 1% como consecuencia del descenso experimentado por Álava y que no ha sido concretado de forma oficial. Los medios consultados han indicado que esta situación no es debida a un brusco retroceso de la economía alavesa, «sino al hecho de que los dos primeros meses de 2010 fueron especialmente buenos para la recaudación de ese territorio, como consecuencia de ingresos extraordinarios por operaciones mobiliarias».
Los diferentes tributos que cobran las haciendas forales han seguido comportamientos dispares, pero ninguno de ellos arroja signos de dinamismo. El Impuesto sobre el Valor Añadido, IVA, que actúa como termómetro del consumo, ha experimentado un crecimiento del 4,6% en sus ingresos. Aunque la tasa parece relativamente elevada, lo cierto es que no satisface ni de lejos las aspiraciones de los responsables políticos, que habían depositado en este impuesto buena parte de las esperanzas de mejora de la recaudación. Así, el presupuesto para el conjunto del año recoge un aumento en torno al 9% para esta figura impositiva. Hay que tener en cuenta que el moderado aumento de los dos primeros meses se ha producido con una normativa diferente a la que existía en el mismo periodo de 2010. En este principio de año, los tipos de IVA son superiores a los vigentes en enero y febrero del pasado ejercicio.
Las retenciones procedentes de salarios y actividades profesionales han mejorado un 6,8%, gracias al comportamiento de aparente estabilidad del mercado laboral. Por el contrario, las retenciones del capital mobiliario -procedentes del reparto de dividendos de sociedades, remuneraciones de cuentas corrientes, etc.- han descendido un 40%.
Los ingresos por el Impuesto de Sociedades también reflejan un retroceso del 18%, aunque los dos primeros meses del año no son significativos para este tributo. Sí lo es, sin embargo, la caída del 20,6% en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, que se aplica principalmente a la compra de bienes inmuebles de segunda mano y que refleja que aún existe desaceleración en el mercado inmobiliario. También han descendido el 27% los ingresos por el Impuesto de Matriculación de vehículos.