La consejera de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno vasco, Gemma Zabaleta, desveló ayer que la ley que modificará el Consejo Económico y Social (CES), aún en fase de borrador, utilizará el voto por mayoría para solventar el «problema histórico» del veto, e incorporará a las organizaciones sociales.
El texto, que fue presentado ayer a los miembros del consejo, contempla diversas modificaciones que, entre otras cosas, evitan que la labor del CES, órgano consultivo en el que están presentes sindicatos, empresarios y diversas instituciones y organizaciones, se solape con la del Consejo de Relaciones Laborales (CRL), donde sólo tienen cabida los representantes de los empleadores y de los trabajadores. En este sentido, el CES se ocupará de emitir informes sobre todos los decretos y leyes que tengan que ver con lo económico y social, mientras que el CRL se encargará de cuestiones relativas a la legislación y la normativa laboral.
En cuanto al sistema de votación, la futura ley contempla que sea individual y por mayoría. Esta modificación supone, en la práctica, acabar con el derecho de veto existente hasta ahora, consecuencia de adoptar las decisiones por mayoría de cada uno de los grupos que componen el organismo. En la práctica, sólo el sindicato ELA, antes de abandonarlo, y la patronal Confebask tenían esta capacidad.
Tercer Sector
El borrador contempla también la entrada en el CES de organizaciones sociales y ONG, el denominado Tercer Sector. Además, los miembros del grupo de expertos serán designados por el lehendakari entre personas de reconocido prestigio y cualificación en todo lo que tenga que ver con lo económico y lo social, preferentemente del ámbito universitario. También se abre la puerta a la incorporación de expertos externos a las comisiones de trabajo de los distintos ámbitos.
El CES analizará el documento y emitirá un dictamen en los próximos meses. Posteriormente, el proyecto de ley deberá ser aprobado por el Consejo del Gobierno y remitido al Parlamento para su tramitación. Así, en función de los ritmos de la Cámara vasca, la norma podría entrar en vigor a finales de este año.