Basauri recupera su primer Ayuntamiento tras 15 meses de remodelación. A partir del viernes volverá a estar a disposición de los basauritarras tras dos décadas en ruinas y varios años de incertidumbre sobre su futuro, en los que se barajó convertirlo en restaurante y alojamiento rural.
La Taberna Mayor será a partir de ahora un moderno centro cívico de tres alturas. Los trabajos de rehabilitación han permitido aumentar la construcción en una planta, que estará completamente iluminada al contar con amplios ventanales. Será este espacio el que albergará una sala noble donde se llevarán a cabo actos institucionales, celebraciones y al menos un pleno al año, «el que coincida con las fiestas de San Miguel» según manifestaron desde el equipo de gobierno.
El proyecto ha permitido combinar tradición y modernidad. Paredes con tres siglos de historia con nuevos elementos como el cubo acristalado que se colocará en la entrada. En esta planta baja los basauritarras podrán disfrutar de una sala multiusos y de un servicio de bar. Subiendo las escaleras se encontrarán con el archivo municipal, donde podrán consultar los documentos históricos más antiguos que se conservan en la localidad.
La inauguración, en cualquier caso, llega con retraso. La idea del equipo de gobierno era abrir sus puertas dentro de las celebraciones del 500 aniversario de la fundación de la ciudad, el año pasado, pero la demora en comenzar las obras echó al traste todas las previsiones.
La financiación también es motivo de controversia. Las arcas municipales han financiado los 1,6 millones del presupuesto. Sin embargo, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias debería sufragar esta cantidad «en compensación por las obras del Tren de Alta Velocidad». De momento, Adif no ha ingresado ni un céntimo, aunque la regidora confió en que los basauritarras no costeen la obra. «La partida está aprobada, así que estamos a la espera», añadió.
Edificio histórico
Ubicada en el barrio de San Miguel, la Taberna Mayor fue construida en 1777. Desde entonces como buen edificio histórico que se precié ha contado en su haber con varias funciones. De casa consistorial paso a servir como cárcel. Y tras dos décadas de abandono, el Ayuntamiento apostó por rehabilitarlo. En 1997 se planteó crear un restaurante, pero viendo que no se acometían las obras, cinco años después el equipo de gobierno apostaba por la construcción de un hotel rural. Un negocio que tampoco se desarrollaría.