El histórico dirigente de Herri Batasuna, Tasio Erkizia, aseguró ayer en la Audiencia Nacional que en diciembre de 2008 acudió a un homenaje en Arrigorriaga al etarra José Miguel Beñaran 'Argala' por respeto a «un amigo» que conoció en sus tiempos universitarios. Así lo afirmó durante la celebración del juicio en el que se le acusó de un delito de enaltecimiento del terrorismo. Erkizia negó en todo momento su vinculación con el terrorista asesinado por el Batallón Vasco Español en 1978, al que describió como «una persona jovial, miembro de una familia amiga».
Sus palabras no alteraron en lo mínimo las peticiones de las acusaciones pública y particular, ejercida esta última por Dignidad y Justicia, que reclaman penas de cárcel que oscilan entre los dieciocho meses y los dos años, además de una inhabilitación de hasta doce años para ejercer cargos públicos. El fiscal Carlos Bautista recordó que «el acto no tenía el objetivo de homenajear a un sociólogo inminente sino a un pilar fundamental de ETA, en cuyo seno perpetró el asesinato del almirante Luis Carrero Blanco».
Bautista consideró probado que el exdirigente de HB actuó como «correa de transmisión de la organización armada» y realizó un discurso político que enalteció «al terrorista, al asesino y al ideólogo de ETA», culminado con el grito «Gora Argala!». Acto seguido depositó una flor ante una imagen del etarra asesinado.
La abogada de Erkizia, Jone Goirizelaia, pidió la absolución de su cliente y defendió que el homenaje a 'Argala' tuvo un «exclusivo carácter civil» al estar concebido como un recuerdo organizado por familiares y amigos.
Represión
Tasio Erkizia aprovechó la sesión para realizar un alegato político. Durante su intervención final ante el tribunal presidido por el juez Javier Gómez Bermúdez el antiguo dirigente de HB calificó su procesamiento como «un acto de persecución de ideas» y acusó al Estado de sentirse «muy cómodo en el terreno de la represión de proyectos políticos», en referencia a la decisión de anular la inscripción de Sortu en el registro de partidos y de mantener en la cárcel a dirigentes como Arnaldo Otegi.
Destacó, en este sentido, que el País Vasco se encuentra «ante una oportunidad histórica para conseguir la paz y posibilitar que todas las ideas se desarrollen en igualdad de condiciones». Defendió, asimismo, la apuesta del nuevo proyecto de la izquierda abertzale por transitar «exclusivamente por vías políticas y democráticas».
Aprovechó también la ocasión para mandar un mensaje en favor del denominado polo soberanista a todas las formaciones que configuran el espectro abertzale. Es hora, afirmó, «de acometer una reflexión profunda porque la fuerza está en la unión de voluntades».