Sortu se ha visto obligada a abandonar su táctica de quedarse al margen de la actualidad de Euskadi hasta conseguir la legalización. Si el martes eludió pronunciarse sobre la detención en Vizcaya de un comando de ETA con 200 kilos de material para fabricar explosivos, la presión de buena parte de los partidos y del Gobierno vasco obligó ayer a los promotores de la nueva marca a dar un paso al frente. Mediante una nota de prensa, el partido neonato ofreció su análisis respecto del recurso que la Abogacía del Estado presentó horas antes en el Tribunal Supremo y, también, de los actos de kale borroka protagonizados por grupos de encapuchados el miércoles y la madrugada de ayer en Vitoria.
La formación quiso contestar a quienes le reclamaban «una posición coherente» y recordó que en sus estatutos ya «rechaza todo tipo de violencia», expresión ésta en la que, subraya, «también» se incluirían «los actos de violencia callejera, los malos tratos y la tortura». Los responsables de Sortu advierten, no obstante, que no irán más allá de este pronunciamiento expresado por escrito hasta que «sea una organización legal». A partir de ese momento, aseguraron ayer, el partido «asumirá sin ningún tipo de dudas la responsabilidad para gestionar de manera firme y coherente todos los principios y compromisos» asumidos en papel.
Horas antes, las principales fuerzas democráticas coincidieron en que Sortu se hallaba ante una oportunidad inmejorable para desmarcarse de la violencia. El consejero de Interior, Rodolfo Ares, fue el primero en reclamar al nuevo partido que rompiera su silencio y denunciaran los dos ataques de kale borroka en Vitoria. «Les pido que cumplan con lo que predican en su proyecto de estatutos cuando dicen que rechazan las diferentes formas de manifestación de la violencia y el terrorismo», sostuvo. Ares recordó que los radicales se habían negado a aplaudir la detención de un presunto comando de ETA.
«Nombres y apellidos»
El Partido Popular también alzó su voz para reclamar a la izquierda abertzale un paso al frente y un desmarque rotundo del terrorismo. «Si realmente quiere participar en la vida democrática tiene una buena oportunidad diciendo con nombres y apellidos quiénes han participado en estos actos de violencia callejera, y colaborando con la justicia para que sean detenidos y juzgados», afirmó Mari Mar Blanco. La parlamentaria del PP se mostró convencida de que la reaparición de la kale borroka está relacionada con la ausencia de atentados. «Cuando ETA está en tregua, el terrorismo callejero toma el relevo para hacer notar que la banda sigue muy viva a pesar de algunos mensajes que se han podido lanzar», advirtió.