El último plazo es de 1.314.714 euros, con vencimiento el día 29 de este mes. Cuando ingrese este dinero en el BBVA, el Ayuntamiento de Bilbao cancelará su deuda histórica -que rebasaba los 200 millones en 1998, 34.000 millones de las antiguas pesetas- y pondrá el contador a cero. Finalmente ha decidido no pedir el crédito de 22,8 millones previsto en el presupuesto de 2010. Al ajustar ingresos y gastos por la mejora de la recaudación, con ayuda de los recortes salariales y los fondos del Gobierno central, ha cuadrado las cuentas sin necesidad de apoyarse en los bancos. Y tampoco pedirá préstamos para nuevas inversiones, al menos en lo que queda de mandato.
«Prudencia y máximo rigor». Es la política presupuestaria que predica el gabinete Azkuna. Una receta «muy ortodoxa» para tiempos de crisis, porque el escenario económico sigue rodeado de «incertidumbre». «El país no está para bromas», resume el alcalde. «No se me ha ocurrido hacer otra Alhóndiga en los tiempos que corren». Sí deberá asumir los gastos de mantenimiento, «metabolizar todo lo que hemos hecho en los últimos cuatro años. No estamos para empezar construcciones, sino para acabar las que iniciamos». Un mensaje de final de etapa.
'Deuda cero' suena a eslogan electoral, aunque es seguro que sus adversarios políticos le darán la vuelta. Es muy probable que el de Bilbao sea el primer ayuntamiento de España que no debe dinero a los bancos. Ya era el menos endeudado cuando pensaba solicitar un crédito de 22,8 millones -el primero en trece años- «para acabar las grandes obras». La Alhóndiga, El Teatro Campos o el Palacio de los Deportes echaron a andar en tiempos de bonanza y han abierto sus puertas en una época sombría.
«Políticas de austeridad»
La liquidación del presupuesto de 2010, en la que también Bilbao se adelanta a otras capitales, se ha cerrado sin pedir «ni un euro de endeudamiento. Siento mucho que los bancos no tengan negocio con nosotros», bromeó el alcalde. Esto es posible por una ejecución del 101% en los ingresos y del 93% en los gastos. La recaudación del fondo foral Udalkutxa, las transferencias de la Unión Europea para modernizar el vertedero de Artigas, los 38 millones del Plan E financiado por el Gobierno central y los aprovechamientos urbanísticos han engrosado la hucha municipal. Al mismo tiempo, se han reducido los gastos con recortes salariales y en bienes y servicios -cinco millones menos en cada uno de estos apartados-, el descenso de las inversiones -compensado por las obras del Plan E- y el desplome de la carga financiera.
En doce años, la deuda viva del Consistorio ha pasado de 558 euros por habitante a los 4 con los que se despidió 2010. El mayor esfuerzo se hizo entre 2001 y 2003, cuando se pagaron más de 32 millones al año entre amortización e intereses. «Como gobernábamos en minoría, la oposición no nos dejaba gastar», apostilló el alcalde. En los tiempos dulces de la coalición con EB y el desarrollo económico la hipoteca era de unos 15 millones.
En aquellos años de fuertes recaudaciones, «los de los 'miribillas'», las inversiones crecieron hasta 151 millones en 2007. Pese al retroceso general de las cuentas, los fondos del Plan E han ayudado a mantener el listón durante la crisis -en 2009 se batió un récord con 208 millones, 59 aportados por el Gobierno central- y este año, ya sin ese colchón, han bajado a 82. El gasto municipal por habitante en 2010 asciende a 1.565 euros, de los que 390 se destinan a inversiones.
Para el futuro, las previsiones de ingresos no son optimistas. «Los incrementos previos al año 2008 no van a volver», advierten los analistas. La liquidación del fondo foral Udalkutxa el año pasado ha ido peor de lo que se esperaba por el descenso de la recaudación del IVA en el último trimestre y los aplazamientos de pago, así que «nos faltan dos millones en el presupuesto». Además, hay que seguir devolviendo dinero a la Diputación por el «dramático» ejercicio de 2009, y todo ello obligará a «seguir profundizando en las políticas de austeridad». De los muchos gráficos que se exhibieron ayer, el más expresivo era ajeno a la política municipal: la pronunciada caída del PIB desde 2007, que tocó fondo en 2009 (-4,4%)y se recupera poco a poco. «No entiendo cómo no supimos ver la crisis con esa curva tan tremenda», concluyó Azkuna.