Javier Mandiola no se cansa de destacar el importante papel que Manuel Lanzarote juega en el Eibar. Cuando tiene un buen día, y ha tenido varios muy buenos, el centrocampista catalán es una figura que marca la diferencia y eso tiene consecuencias directas en el casillero de puntos. No sólo porque los siete goles que ha anotado hasta el momento han contribuido de forma directa en la consecución de 16 puntos, sino también porque el barcelonés es con diferencia el que más asistencias acumula y eso también se traduce en jugosos puntos que ayudan a que el cuadro armero esté en la privilegiada situación en la que se halla. Cuatro de los córners botados por él han acabado en gol (dos ante la Peña Sport, uno ante el Logroñés y otro frente al Alavés, mientras que tras lanzar dos faltas, una frente a la Real y otra en casa ante el Oviedo, el balón también acabó en la portería contraria. Además, ha dio tres pases de gol ante La Muela.
Lanza está cubriendo con creces las expectativas que sobre él depositó la secretaría técnica del club armero, pero él no se conforma con los números que ha dibujado hasta el momento. Sabe que se acerca la fase definitiva del campeonato y que de su contribución dependerá en gran medida que el Eibar sea capaz de alcanzar su objetivo, por lo que espera poder superar incluso su mayor registro goleador, que se produjo hace dos campañas cuando militaba en el Sant Andreu. «Llevo dos años consecutivos marcando goles. El año pasado anoté seis -que propiciaron que el equipo catalán disputara el play-off de ascenso como primero de grupo-, y el anterior anoté 13. Por eso, no me sorprende que haya anotado ya siete, pero espero marcar muchos más».
«Me he reeencontrado»
El mérito del que marca casi siempre depende del resto de los compañeros, de modo que al catalán no le costó compartir los laureles de un tanto que significó la vuelta a la senda del triunfo ante Osasuna B tras el revés sufrido en Oviedo. «Lo importante era ganar, no tanto quién marque. Gorka vio bien y yo tuve la suerte de marcar», expuso el extremo, que no anotaba desde hacia cuatro jornadas, cuando transformó el penalti que propició el triunfo sobre el Zamora (2-1).
Después de unas semanas un tanto apagado, quizás debido a un golpe en las costillas que recibió en el amistoso jugado ante la Real el 10 de febrero, el habilidoso jugador volvió a recuperar las buenas sensaciones. «Todos intentamos hacer lo máximo por el equipo. Hoy me he reencontrado», confesó al término del choque, al tiempo que indicó que «aunque unas veces unos estemos mejor que otros, lo importante es que todos aportemos».
Confía en que el bache de juego y resultados de las últimas jornadas haya llegado a su fin y eso es lo que pretenden demostrar el sábado (17.00 horas) durante la visita a la Peña Sport. «Queremos enlazar una buena racha de resultados para meter presión al primero. Con esa ilusión iremos a Tafalla y luego ya llegará el momento de pensar en el siguiente partido en casa, que será ante otro rival directo», insiste el jugador.