El Consejo Vasco de Víctimas del Terrorismo buscará el apoyo de todos los partidos con representación en la Cámara de Vitoria para poner en marcha un centro de la memoria que mantenga vivo el sufrimiento de los damnificados y «reafirme su condición de ciudadanos». Así lo anunció ayer el presidente de este órgano consultivo, José Luis de la Cuesta, quien en una comparecencia conjunta con la directora de la Oficina de Atención a Víctimas del Ejecutivo, Maixabel Lasa, remarcó la importancia de «no perder de vista lo pasado, de modo que no se vuelva a repetir». El 'instituto' servirá de base documental y tendrá entre otros cometidos desarrollar programas e iniciativas relacionadas con los afectados, recogidos en la ley de víctimas que alumbró el Parlamento vasco.
La propuesta del consejo, que vio la luz hace casi un año con el fin de canalizar la participación social de los damnificados y plantear a las administraciones públicas políticas concretas en ese terreno, tiene como referencia el Memorial Democratic de Cataluña. Este centro, nacido en 2007 bajo el auspicio del Gobierno de la Generalitat, está orientado a recuperar y fomentar la memoria democrática del periodo comprendido entre 1931 y 1980. Entre los materiales de los que dispone, figuran una exposición, un listado de actividades, un censo de personas represaliadas, así como una base de datos que incluye documentos escritos y audiovisuales. El contenido del centro vasco seguiría un patrón similar al catalán, si bien los destinatarios serían en este caso las víctimas de ETA, los GAL u otros grupos de extrema derecha.
El consejo trasladó ayer los trazos generales de su propuesta a la presidenta del Parlamento, Arantza Quiroga, con la que se reunió por primera vez desde su constitución. Al término del encuentro, De la Cuesta anunció que el órgano consultivo registrará una solicitud de comparecencia ante la ponencia de víctimas de la Cámara de Vitoria para presentar a los grupos las líneas fundamentales del proyecto. «Nos parece importante la participación de todos, ya que el centro de la memoria no debe surgir como iniciativa de un partido político o un sector social», argumentó.
Búsqueda de consenso
La creación del centro de la memoria cuenta ya con el respaldo del Gobierno vasco, cuyo consejero de Interior, Rodolfo Ares, forma parte del propio consejo. También, salvo sorpresa mayor, tendrá el apoyo del PP y UPyD. El parlamentario de esta última formación, Gorka Maneiro, registró en diciembre de 2009 una iniciativa de iguales características para que fuera debatida en sede legislativa, si bien finamente la proposición fue retirada para evitar su politización. Ayer, Maneiro mostró su «satisfacción» ante el paso dado por el consejo de víctimas y aprovechó para anunciar su respaldo a la creación del centro, que definió como una «institución en la que se recuerde el horror de lo vivido en el último medio siglo de historia, se recupere la memoria y contribuya a reparar el daño causado», manifestó.
El consejo intentará recabar en próximas fechas -no se ha marcado plazo alguno- la adhesión del resto de fuerzas políticas con el fin de dotar a la iniciativa del mayor consenso posible. Una de las cuestiones que podría ser objeto de debate es el tipo de víctimas a las que estaría destinado el centro. La propuesta se refiere a los damnificados por el terrorismo que vienen recogidos en la ley de reconocimiento aprobada por la Cámara. Este apunte dejaría fuera, por ahora, a los afectados por otras violencias de motivación política, en contra de las demandas protagonizadas en casos precedentes por partidos como Aralar, EA e incluso el PNV.