El Tribunal Superior de Navarra ordenó ayer repetir el juicio con jurado contra Pilar Marcos Rubio, una vecina de Tafalla víctima de continuos malos tratos y que causó la muerte de su marido con un cuchillo en noviembre de 2009, después de que éste la volviera a golpear durante una discusión en su domicilio. La acusada, que negó siempre su intención de acabar con la vida de su esposo, fue absuelta del delito de homicidio, aunque la Fiscalía recurrió la decisión por «evidentes contradicciones» en el veredicto.
Pilar Marcos Rubio, de 64 años, quedó libre de toda culpa en octubre del año pasado, al considerar el tribunal popular que no quedó probado ninguno de los hechos delictivos que se le imputaban. La Fiscalía la acusó de homicidio y pidió para ella once años de cárcel, mientras que su abogado solicitó la absolución al entender que su patrocinada actuó en defensa propia, padeciendo «el síndrome de la mujer maltratada y un gran miedo a su marido», José Antonio G.S., con quien llevaba casada 44 años y tenía cinco hijos.
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En su veredicto, el jurado consideró probado que el 2 de noviembre de 2009 el matrimonio mantuvo una fuerte discusión, en la que el hombre dio una bofetada a su mujer que hizo que ésta perdiera el equilibrio y se golpeara con la mesa, de donde cogió un cuchillo de cocina que estaba «casi al lado» y con el que, con el ánimo de defenderse, llegó a herir en el brazo a su marido, quien a su vez empujó y causó diversos hematomas a su esposa.
El jurado no logró sin embargo una mayoría suficiente para determinar lo ocurrido después, cuando el hombre recibió una cuchillada mortal; en su veredicto señaló que no había pruebas para demostrar que Pilar Marcos dirigiese voluntariamente el cuchillo hacia el pecho de su marido o que tuviera intención de matarle.
Al determinar las causas de una posible exención de responsabilidad, el tribunal destacó que desde el principio de su matrimonio la procesada había recibido múltiples agresiones físicas y vejaciones morales, aunque no se atrevió nunca a denunciarlo a la Policía o a solicitar la separación o el divorcio debido a «la educación recibida» y a sus «profundas convicciones religiosas». El jurado también consideró probado que la mujer llamó al 112 para comunicar los hechos e, inmediatamente, taponó la herida de su marido con trapos y toallas «tratando de evitar su muerte».
En la vista de revisión que tuvo lugar el pasado día 15 en la sede del Tribunal Superior de Navarra, la fiscal basó su recurso en las «contradicciones manifiestas» que contenía el veredicto. Argumentó que se dieron por probados hechos que a su vez deberían conllevar otros que, sin embargo, el jurado no admitió. El ministerio público recordó que la resolución señala que Pilar Marcos fue la autora de la herida mortal y que no se probó que ocurriera de forma accidental. Tras analizar los hechos, el Alto Tribunal corrobora la tesis de la Fiscalía al apreciar «falta de motivación y racionabilidad» en el veredicto del jurado. Por ello, Pilar Marcos volverá a ser juzgada.