No se puede pretender que el Eibar gane todos los partidos, porque eso no lo hace ni el Barcelona, pero el equipo de Mandiola quería evitar la derrota, aunque sus intenciones se quedaron en eso. Pese a todo, el técnico armero sacó conclusiones positivas del juego del equipo, aunque la dinámica siga siendo la misma que le persigue desde hace ya dos meses. «Los goles no se pueden sacar de contexto, pero creo que hemos estado bien. Hemos hecho un montón de cosas bien ante un equipo muy motivado, un buen equipo. Acuciados por la necesario de ganar y tras la llegada de un nuevo entrenador. Han salido muy enchufados, pero creo que en juego les hemos contrarrestado bien».
El preparador eibarrés estimó además que su equipo había sido mejor en la primera mitad. «No nos habían hecho nada y nos han metido el primero y luego en el minuto 47 se fabrican un penalti, lo que no quita para que nosotros hayamos hecho muchas cosas bien. El resultado es el que es y eso no se puede cambiar, pero creo que hemos jugado mejor en el primer tiempo que en el segundo, cuando curiosamente hemos marcado. Sabíamos que haciendo un gol nos metíamos en la pelea y a base de empuje les hemos acorralado y les hemos metido el miedo en el cuerpo a un Oviedo que tiene un buen equipo y que jugaba en casa. Me da pena los errores en los goles».
Quiso resaltar que Cascón pudo haber llevado las tablas al marcador a falta de seis minutos para el final, lo que habría variado por completo el desarrollo del partido. «Con el 2-1, Cascón ha tenido una situación que si llega a meter habría cambiado todo. Claro que todo es mejorable, pero aquí todo el mundo se juega mucho y contra nosotros todo el mundo juega muy motivado».
La decisión de dejar a Lanza y Altuna en el banquillo tenía su justificación a juicio del técnico. «Todo el mundo es libre de opinar. Todos los días con ellos y vemos quién es mejor para cada partido. Acertado o no, no podemos hacer una asamblea para hacer cada alineación».
Pese a quedarse a cuatro puntos del Alavés, primer clasificado, asegura que hay pelea, pero que para alcanzar los objetivos todos los que rodean al Eibar deben remar en el mismo sentido.