Portugal urgió ayer a la UE a fortalecer y flexibilizar el fondo de rescate para disipar las «dudas» de los mercados sobre la solvencia del euro. El ministro luso de Finanzas, Fernando Teixeira Dos Santos, lamentó al término de la cumbre europea de titulares de Economía la «lentitud» con la que sus socios comunitarios negocian el refuerzo del mecanismo de ayuda y subrayó que los «retrasos afectan a la Eurozona y su estabilidad». La deuda soberana portuguesa alcanzó la semana pasada los niveles que provocaron los rescates de Grecia e Irlanda.
Pese a las críticas del Gobierno luso, los ministros de Economía no transmitieron en Bruselas ningún síntoma de nerviosismo por la situación de los mercados. Alemania incluso subrayó que solo el hecho de negociar cambios en el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF) podría tener el efecto contrario y despertar los recelos de los inversores. Portugal, según volvió a señalar su responsable de Finanzas, reclama que el mecanismo de ayuda pueda comprar directamente deuda de los países con problemas y ofrezca créditos preventivos.
Los países más fuertes del bloque comunitario no se oponen a reformar el fondo, pero exigen contrapartidas. El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, reclama un pacto global que contemple el sistema de ayuda, el controvertido Pacto de Competitividad y el Gobierno económico de la UE, un paquete legislativo que refuerza el control europeo sobre las políticas económicas nacionales. Schäuble, respaldado por su homólogo austriaco, sugirió en Bruselas que si la estabilidad se mantiene en los mercados pueden hasta aparcar la modificación del fondo. En caso contrario, prometió «actuar a la velocidad de la luz».
Ralentización del PIB
Los titulares de Economía avanzaron en todas estas cuestiones en su cita de ayer, pero no se esperan decisiones definitivas hasta finales de marzo. Mientras tanto, se van conociendo pactos parciales como el alcanzado en la noche del lunes por los miembros del Eurogrupo. Acordaron el montante total del futuro fondo de rescate -el actual es provisional y expira en 2013-, que ascenderá a 500.000 millones de euros.
La cumbre de responsables de Economía coincidió con la difusión de los datos anuales de la evolución del PIB. Según Eurostat, tanto la Eurozona como los Veintisiete crecieron un 1,7% en 2010, aunque la expansión se ralentizó en el último trimestre. España, por primera vez en 16 años, desde que en 1994 superó la anterior recesión, registró un dato peor que Europa al caer el 0,1%. Mientras renacen el resto de las grandes economías del euro, España sigue relegada al vagón de cola del crecimiento, que comparte con Grecia, Rumanía, Irlanda y Letonia.
El desfase respecto de Alemania y Francia es notable, pese a que ambos países sufrieron en 2009 sus peores debacles desde la posguerra mundial. La economía germana creció un 3,6%, después de hundirse el año anterior un 5%, mucho más que la española (3,7%). Francia, por su parte, mejoró la actividad un 1,5%, una tasa que permite al Gobierno galo dar por superada la anterior caída del 2,5%. Italia aumentó su PIB un 1,1%, después de sufrir en 2009 un batacazo del 5,1%.