A poco más de seis meses de su inauguración, la Torre Iberdrola muestra cómo serán las oficinas que ocuparán las compañías que alquilen un espacio en el techo de Euskadi. Junto a los cables de la instalación eléctrica y los conductos de aire acondicionado, comienzan a vislumbrarse ya los paneles de madera de arce o los suelos de mármol travertino que serán las señas de identidad de un edificio que aspira a convertirse en referente para los centros de negocios a nivel internacional.
En los últimos días se ha habilitado una oficina piloto para mostrar a las empresas interesadas en instalar allí su sede las posibilidades que ofrece la torre. El modelo, situado en la planta 17 del coloso de acero y cristal, dispone de recepción, zona de trabajo con media docena de puestos, una sala de reuniones, un área de descanso con minibar y un habitáculo para hablar por teléfono con privacidad. En ella el blanco, el vidrio y el acero se combinan con verdes, naranjas y amarillos que aportan calidez al conjunto.
La superficie mínima alquilable ronda los 200 metros cuadrados, lo que arroja un máximo de cinco oficinas por planta. A partir de ahí, las firmas inquilinas pueden hacerse con una superficie mayor o hasta con una o varias plantas completas. Como la del piso 31, una de las que ocupará Iberdrola y a la que se accede por un ascensor que alcanza una velocidad de 6 metros por segundo -el elevador más lento de los 25 de que dispone el inmueble viaja a 3,5 metros por segundo, lo que triplica la velocidad media de un ascensor convencional-. En el tercio superior de la torre, Bilbao se empequeñece hasta límites insospechados. El parque de doña Casilda convertido en un jardín o Moyua como una sencilla plazoleta son imágenes que podrán disfrutar sólo quienes trabajen en lo alto del rascacielos.
La médula de edificio acoge los servicios comunes -maquinaria, ascensores, aseos, etc.-, que se entregarán completamente equipados. A las empresas corresponde personalizar sus espacios a la hora de elegir la decoración interior, pero el exterior del edificio deberá conservar una imagen homogénea. A ello contribuirá el sistema de persianas que incorpora la torre, cuya apertura se regulará desde un centro de control en función de la luz natural.
La iluminación de los interiores también será variable y aumentará o disminuirá en base a la claridad exterior, para mantenerse siempre en un nivel óptimo de 500 luxes. Y el sistema de climatización aprovechará el aire frío o caliente del exterior, medidas de eficiencia energética con las que la compañía eléctrica se propone ahorrar hasta un 30% en la factura de la luz.
Mientras las futuras oficinas toman forma, los trabajos en la planta baja avanzan a marchas forzadas. La madera de arce comienza ya a cubrir las paredes del espectacular lobby y a mediados de este mes se plantarán los cinco olivos de más de 500 años que flanquearán la entrada al edificio. En la planta noble se ha reservado un espacio para albergar un auditorio con capacidad para 222 butacas. De momento el equipamiento será para uso exclusivo de la eléctrica, aunque no se descarta la posibilidad de que pueda ser utilizado por otras inquilinas.
Según explicaron fuentes del departamento comercial, las plantas más bajas -con una superficie mayor y una renta ligeramente menor- ya están siendo adjudicadas, mientras que la comercialización de los pisos superiores avanza «a buen ritmo». Del precio de los alquileres, la compañía prefiere no hablar, pero insisten en que se trata de espacios «con los más altos estándares de calidad».