Caldos con profundidad

La evolución de los vinos sumergidos en la bodega marina de Plentzia supera las expectativas

ÍÑIGO SÁNCHEZ DE LUNAPLENTZIA.
Enólogos realizaron una cata a ciegas de los vinos envejecidos en la bodega submarina. ::                             PEDRO URRESTI/
Enólogos realizaron una cata a ciegas de los vinos envejecidos en la bodega submarina. :: PEDRO URRESTI

Los vinos que duermen en el Laboratorio Submarino de Envejecimiento de Bebidas de Plentzia superaron con creces la primera cata a ciegas oficial realizada ayer. En la cita tomaron parte enólogos de diversas bodegas y denominaciones de origen que compararon 26 botellas emergidas con otras 'gemelas' de la misma cosecha criadas en tierra firme.

Txakoli, tinto, rueda o vino dulce de Lanzarote fueron algunos de los caldos que se sometieron a la prueba de los expertos, que valoraron características como el olor, sabores y sensaciones trigeminales junto a su apariencia. Los resultados, después de tres meses sumergidos, no depararon grandes sorpresas, pero «tampoco han perjudicado la cosecha, lo que es una buena noticia», destacó el gerente de la empresa Bajoelagua Factory, responsable del proyecto. Borja Saracho adelantó, en cualquier caso, que la prueba de fuego será en septiembre, después de once meses sometidos a las condiciones marinas.

La degustación, en cualquier caso, elevó las expectativas. El etnólogo y responsable de las bodegas Murillo-Viteri, Iñaki Murillo, se mostró «sorprendido» por el resultado. «Tenemos buenas vibraciones». Según el experto, al descorchar la botella «los aromas son más reducidos pero, a medida que va pasando el tiempo, ganan en intensidad». Otra conclusión es que «en boca parece más seco y grave, indicios de una evolución diferente a su 'testigo' en tierra», destacó emocionado Murillo.

El secretario del Consejo Regulador Bizkaiko Txakolina, Antón Txapategi, no se mostró tan optimista. Después de catar dos txakolis diferentes, no apreció cambio alguno. «Están prácticamente iguales que los de tierra», si bien reconoció que «era un poco lo que se esperaba después de un espacio de tiempo tan corto».

Nuevos matices

Esta opinión era compartida por Elisa Fernández Barbadillo, secretaria del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Arlanza de Lerma. «No he notado diferencias en los blancos, sin embargo en los tintos hay nuevos matices». Las malas condiciones del mar en días pasados han impedido sacar a la superficie sus caldos. Al margen de estas diferencias, todos confirmaron su apuesta por esta iniciativa pionera por «ser algo innovador que puede aportar elementos diferenciadores a las bodegas».

El LSB de Plentzia sumergió el pasado septiembre 800 botellas en los dos módulos de envejecimiento y control construidos con un hormigón de especial resistencia para aguantar los envites de las corrientes a 16 metros de profundidad de 16 metros en el exterior del muelle de San Valentín. La evolución de los caldos se controla a diario desde una boya de comunicaciones que incorpora diversos sensores.

El proyecto cuenta con una subvención de 40.000 euros del Ayuntamiento. La alcaldesa, Isabel Zarauza, se mostró «encantada por esta experiencia que aporta a nuestra localidad un turismo de calidad». La cata coincidió en el tiempo con el descorche de otros vinos en los laboratorios del Campus de Vitoria de la UPV, para su análisis sensorial y físico- químico. Los resultados del estudio se conocerán en próximas fechas.

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