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El tiroteo de Arizona aviva el eterno debate sobre las armas

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El tiroteo de Arizona aviva el eterno debate sobre las armas

Las voces que piden un cambio legislativo chocan con la realidad de un Congreso incapaz de reformar la polémica ley

15.01.11 - 03:02 -
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La todopoderosa Asociación Nacional del Rifle, tan alerta siempre a la hora de defender cualquier ataque contra todo lo que huela a limitar el derecho de los estadounidenses a portar armas de fuego, ha permanecido extrañamente callada tras los sucesos de Arizona. En un escueto comunicado colgado en su web lamenta las consecuencias del ataque y pospone cualquier análisis de lo ocurrido hasta que concluyan los funerales y homenajes a las víctimas.
Sus cautelas contrastan con el vendaval de críticas lanzadas estos días por las organizaciones favorables a un control mucho más estricto de la venta de armas, que no quieren dejar pasar la oportunidad para que Washington encare de una vez el problema. «Creo que en esta ocasión las cosas van a ser diferentes», declaró a 'The New York Times' Paul Helmke, líder de Brady Campaign to Prevent Gun Violence, una de las asociaciones más activas en este campo.
Las matanzas indiscriminadas que se suceden con endemoniada frecuencia en Estados Unidos, casi siempre a manos de personas desequilibradas que aprovechan la permisiva legislación para armarse hasta los dientes, siempre suscitan un gran debate nacional pero luego chocan con la dura realidad de un Congreso incapaz de traducir el masivo rechazo en reformas.
Opción personal
El hecho de que una de las víctimas del tiroteo en Tucson sea una congresista parece que está teniendo más peso que cuando los muertos son ciudadanos de a pie. De otra manera no se entendería el inusitado interés de algunos legisladores en redactar proyectos de ley para reforzar las normas destinadas a comprobar los antecedentes de los compradores de armas, la creación de áreas de seguridad «sin armas» en torno a los miembros del Congreso durante el ejercicio de sus funciones y la prohibición de cargadores de balas de gran capacidad, los mismos que permitieron a Jared Lee Laughner disparar tantas balas en tan poco tiempo.
Aun considerando ese clima, los 'lobbies' que defienden el estatu quo actual en materia de armas y congresistas de los dos grandes partidos admitieron ayer que hay escasas posibilidades de que el ataque produzca una legislación sustancial, o un cambio en la cultura nacional proclive a que cada ciudadano que lo desee pueda adquirir de manera fácil un arma de fuego. Como institución, el Congreso federal comparte el principio de que una persona posea su propia pistola con el mismo espíritu que muchas comunidades en Arizona, lo que puede explicar por qué los esfuerzos para encarar nuevas medidas restrictivas han fracasado una y otra vez.
Sin ir más lejos, muchos miembros de la Cámara baja poseen armas de fuego, que suelen llevar tanto en sus coches como discretamente ocultas en un bolsillo de la chaqueta cuando pasean por la calle, a veces acompañados de sus propios votantes. «Llevo pistola porque es una opción personal y por mi propia seguridad», admitía con toda naturalidad un congresista por Utah en una entrevista televisiva.
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