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Las fuerzas de seguridad achacan el robo de Francia a una reorganización de ETA

lUCHA ANTITERRORISTA

Las fuerzas de seguridad achacan el robo de Francia a una reorganización de ETA

El material sustraído en la empresa asaltada permite a la banda volver a poner en marcha el 'aparato de falsificación'

23.12.10 - 02:27 -
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Las fuerzas de seguridad están convencidas de que el robo de numerosos artículos para confeccionar documentos de identidad y otro tipo de material de seguridad llevado a cabo por ETA en Francia el pasado lunes forma parte de un plan de reorganización de la banda. Los expertos enmarcan el asalto a un almacén de elementos informáticos en la necesidad de volver a poner en marcha su aparato de falsificación, la clave para mantener la actividad clandestina en Francia.
El robo indica, según todas las fuentes consultadas, que los terroristas se encuentran desde hace meses aplicados en la reconstrucción de sus infraestructuras, bien porque algunas han sido anuladas por acciones policiales, bien porque consideran que las desarticulaciones han demostrado que otras ya no son seguras y deben crear unas nuevas y menos permeables. En cualquier caso, los expertos antiterroristas están seguros de que, a corto y medio plazo, la banda planearía mantener su actividad, aunque no se sabe si con atentados, puesto que la propia ETA prometió no llevar a cabo «acciones armadas ofensivas» en su declaración de alto el fuego.
Según las primeras investigaciones, la sustracción de 6.000 tarjetas y un número elevado de impresoras especiales en la empresa Impuls, situada en Bourg de Pèage, se enmarca en la necesidad de la banda de reconstruir el aparato denominado 'ADI' ( Agiri Dokumentugintza Imprimakiak. Documentación de Certificados Impresos).
'ADI' recibió uno de sus golpes más duros en julio de 2007 cuando las fuerzas de seguridad galas localizaron a dos terroristas que trasladaban el material del aparato de falsificación, impresoras y datos de activistas ya utilizados. Dos años después, los agentes franceses detuvieron a Ekaitz Sirvent, quien estaba considerado el jefe de esta trama, aunque también tenía altas responsabilidades en la dirección política de ETA. Documentos encontrados en poder de Sirvent evidenciaron que el etarra estaba poniendo en marcha un nuevo sistema de falsificación.
Las fuerzas de seguridad no tienen dudas de que tras el robo se encuentra 'ADI', pero ahora tratan de determinar el alcance del material que se llevaron de la empresa francesa. Según fuentes oficiales, las tarjetas están destinadas principalmente a la elaboración de elementos de identidad, con lo que la organización terrorista podría falsificar sin problemas el nuevo DNI, pero también el carné de conducir europeo. Se investiga además si el material podría servir para fabricar tarjetas de crédito, un elemento que añade un nuevo condicionante a este asalto.
La lista
Una de las claves es una lista que llevaban los terroristas. El robo fue cometido por dos hombres y una mujer encapuchados que entraron en la fábrica de Impuls y, tras encañonar al director, procedieron a revisar el material que se encontraba dentro del almacén. Uno de los terroristas disponía de un papel escrito que iba leyendo para que sus compañeros buscasen determinados objetos, lo que revela que los activistas habían estudiado con minuciosidad el lugar y sabían qué tipo de material debían buscar, así como sus especificaciones.
Para los expertos, esta actitud revela que la banda no había dejado nada al azar. También supone un elemento añadido para las pesquisas, pues, una vez conocida la naturaleza exacta de los artículos sustraidos, sería posible saber qué tipo de taller quieren poner en marcha los activistas.
En este sentido, Impuls distribuye impresoras que permiten colocar en las tarjetas hologramas y otras medidas de seguridad para documentos de acceso a centros especiales. Asimismo, comercializa aparatos con los que inscribir datos en las bandas magnéticas. A la hora de reconstruir el robo, las fuerzas de seguridad saben que los etarras se comunicaban mediante un radiotransmisor con otras personas que se encontraban en el exterior de la empresa. Asimismo, robaron un vehículo de la empresa para poder llevarse el material. La Policía francesa está examinando cámaras de seguridad de la zona en busca de datos sobre la huida de los etarras y los supuestos cómplices que se hallaban en el exterior.
Los ladrones se identificaron como miembros de ETA y hablaron entre ellos en castellano y en euskera. Es significativo para los investigadores que actuaran tan al descubierto en estos momentos, cuando los partidos políticos vascos y la izquierda radical esperan un gesto que afiance su declaración de tregua, ya que demostraron que no pretendían disimular la implicación etarra en el asalto.
También se especula con la posibilidad de que ETA pretendiera transmitir un mensaje político; es decir, que continúa activa y con capacidad de acción, pero, además, que sus decisiones no dependen de exigencias de ningún partido ni del entorno radical.
Tarjetas de pago
Una de las hipótesis secundarias sobre esta sustracción, que está intentando desentrañarse, es si los activistas podrían utilizar las tarjetas robadas para fabricar documentos de pago. Y de la misma forma, si la banda cuenta con la tecnología y el conocimiento suficientes para falsificar sus propio 'dinero de plástico'.
En 2003, un preso islamista ya ofreció a un interno de ETA en una cárcel de París la posibilidad de enseñarles a fabricar tarjetas de pago falsos. Los terroristas han llegado a utilizar en algunas ocasiones este tipo de documentos en sus transacciones. Para muchos expertos de las fuerzas de seguridad, el uso de tarjetas de crédito ha sido toda una sorpresa, ya que el rastro de un pago en metálico es mucho más difícil de perseguir por la Policía o la Guardia Civil que el llevado a cabo con documentos electrónicos, que dejan un mayor nivel de indicios en su manejo.
El caso más evidente es el de Mikel Karrera Sarobe, 'Ata', antiguo jefe militar de la organización, quien llego a ser grabado mientras sacaba dinero de un cajero automático con una tarjeta. Esa foto, sin embargo, era la punta del iceberg de una intensa investigación de la Guardia Civil que permitió desmantelar el aparato militar de ETA y desentrañar todos los movimientos que los terroristas habían realizado en Portugal para montar una nueva base logística desde la que actuar posteriormente en España.
Con anterioridad, las fuerzas de seguridad también habían detectado pagos con tarjetas de crédito, pero en la mayoría de los casos se trataba de colaboradores que desconocían las mínimas medidas que exige la vida en la clandestinidad.
Las fuentes consultadas creen, no obstante, que la banda terrorista carece en estos momentos de la capacidad suficiente para utilizar la falsificación de tarjetas de crédito como una vía para financiarse, ya que precisaría de una importante cantidad de colaboradores. Más bien al contrario, su prioridad parece estar en mover el dinero que obtiene de la extorsión sin despertar las sospechas de la Policía.
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Imagen de archivo de un control policial francés, instalado tras el robo de coches y el asesinato del agente Jean-Serge Nérin en marzo pasado a manos de ETA. :: AP

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